5.08.2013

Notas urgentes sobre la Deuda Histórica de España a Extremadura (2013)


" (...)
En la medida en que la Deuda Histórica procede de dos momentos, se hace aún más dfiícil su cuantificación, pero en cualquier caso los intereses de una parte se han disparado
 
El gran abandono se produce entre 1920 y 1950
El vaciado de capital humano (no olvidemos el de más esìritu de logro, y que lógicamente sería el que más empujaría ese espíritu de logro a esas generaciones que ya nacieron fuera) se produce entre 1960 y 1980
La ralentización (o el desacoplamiento por retrasos) que se produce a partir de 1996, y no ha parado.
 
¿Es cuantificable? 
Que la fibra óptica llegue tres o cuatro años más tarde que a Barcelona, ¿es cuantificable?
Que un tren capaz de circular sólo a 120 por hora llegue casi medio siglo después que a Barcelona o Irún, ¿es cuantificable?
Que el AVE llegue casi medio siglo después que a Sevilla, o veinte años después que a Barcelona, ¿es cuantificable?
Sí, creo que todo eso es cuantificable: lo que no termino de entender es que aún no esté cuantificado, la verdad. (...)"



Referencia

Baigorri. A. (2013) Notas sobre la Deuda Histórica de España a Extremadura, Intervención en la Asamblea de Extremadura, 25/8/2013, Mérida




3.27.2013

¿Es operativo el concepto de generación? (2013)

Tras abordar en varias ocasiones el concepto de generación de forma circunstancial o periférica, en artículos de opinión en 1989, 1993 y 2008 y dentro de algunos otros trabajos y conferencias, al iniciarse la segunda década del siglo tuve ocasión de profundizar y poner en aplicación el concepto, en la tesis doctoral de Manuela Caballero. Luego hemos seguido aplicándolo en los temas ambientales desarrollados en la tesis, o lo he introducido en temas novedosos como el consumo de alcohol.

Este artículo es la base teórica en la que se sistematizaron aproximaciones previas y que sirvió como fundamento de la tesis citada.

"Este trabajo parte del intento de utilización de la Generación como concepto operativo liberado del sesgo de la juventud o “las nuevas generaciones”, que ha marcado a lo largo de casi todo el siglo XX la reflexión sociológica, y del conjunto de las Ciencias Sociales y Humanidades en general, sobre el tema. Efectivamente, la mayor parte de la literatura sobre generación se ha generado para intentar comprender, o al menos estudiar, a los jóvenes, normalmente para facilitar su doma o educación. Aunque la preocupación por el concepto viene de antiguo, se enfatiza justamente en un momento histórico muy concreto, en el que se produce la irrupción de “los jóvenes” en la vida social como nunca antes lo habían hecho, en el que surge mismamente el concepto mismo de juventud como categoría social. Es un momento, dentro del primer cuarto del siglo XX, condicionado por el miedo a las columnas de masas de jóvenes uniformados, marcando el paso dentro de movimientos totalitarios como el fascismo y el comunismo. Hay de hecho una cierta vinculación entre el concepto de masas, foules y como tales irracionales, con esa juventud inmadura, fuerte, amenazante. Debemos incluir en este paquete a los primeros análisis desde la..."

Referencia

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11.14.2012

San Juan en Castuera (2012)

El documento recoge el informe de la investigación realizada por encargo (previo concurso) del Ayuntamiento de Castuera (Badajoz), sobre aspectos etnográficos y socioeconómicos de una fiesta local.

Se incluye el estudio en recuerdo de la socióloga extremeña Begoña López, que formó parte del equipo de trabajo y que acaba de fallecer en un terrible accidente de tráfico. 





"Lo que en origen fue una festividad pagana, regenerativa, de mero culto solar,  y  que  probablemente  se  mantuvo  durante  la  dominación  bereber  de  la  comarca,  por  cuanto  encontramos  en  el  Norte  de  África  el  mismo  tipo  de  celebración,  se transformó en la Edad Media, tras la cristianización, en un acto de sumisión civil y religiosa ante el poder de las Órdenes Militares. Era el tiempo además del Potlach, la fiesta local, el momento en que los nuevos jefes de la tribu, los nuevos labradores o ganaderos  sobrestantes  al  servicio  de  la  Orden,  repartían,  en  forma  de  limosnas,
banquetes  o  golosinas,  una  pequeña  parte  de  la  plusvalía  que  ellos  obtenían  del trabajo de los campesinos y la explotación de tierras y pastizales. Buen momento además para establecer pactos y arreglos matrimoniales.
Con los siglos los procesos de difusión cultural fueron trayendo nuevas modas, hábitos, estilos musicales para los bailes, tradiciones copiadas, que se fueron engranando  con  las  propias.  ¿Qué  tiene  de  particular  que  finalmente  los  restos  de  ese cúmulo de tradiciones se hayan fusionado, y conseguido así la pervivencia generacional, con esa nueva tradición, el botellón?.
De forma que en la actualidad, de todas las tradiciones anteriormente nombradas sobreviven el baile, la misa y la costumbre de “echar la limosna al santo”, y han aparecido otras nuevas que claramente emparentan con las antiguas: como la tómbola de Cáritas, claro complemento de la limosna del Santo, y el botellón.  "

REFERENCIA

Baigorri, A. López, B., Morillo, T. (2012), San Juan en Castuera, UEX/Ayuntamiento de Castuera

Enlace al texto 

9.07.2012

Presentando a Mario Gaviria (2012)

En 2012 celebramos el encuentro intercongresos del Comité 21 de Sociología y Medioambiente de la Federación Española de Sociología en Alicante. Dada la cercanía de Benidorm, en donde Gaviria desarrolló su principal investigación sobre turismo, sugerí y pareció bien, hacerle un pequeño homenaje duranmte las jornadas. Era en Alicante, en donde además habíamos trabajado juntos en 1981, el Plan General de Ordenación Urbana. Y lógicamente me tocó a mí hacer la presentación del homenajeado, en la Universidad de Alicante, el 7 de Septiembre de 2012

Presentando a Mario Gaviria

Artemio Baigorri


Mario me ha insistido en que no haga hagiografía, que me dedique a elucubrar en vez de hablar de él, y además es justamente a él a quien hay que escuchar en este punto. Pero he de cumplir con el encargo de la organización, por lo que voy a intentar, ahorrando el máximo posible de tiempo, reduciendo al máximo lo biográfico y apologético, y elucubrando todo lo posible, explicar de una forma sintética, y a ser posible amena, por qué Mario Gaviria es merecedor de este sencillo, pero sincero homenaje.

Como lo nuestro es la dialéctica entre Medio ambiente y Sociedad, empezaré por hacer algunos apuntes sobre por qué la figura de Gaviria es importante desde una perspectiva medioambiental, para la cuestión ambiental, y luego haré lo mismo en relación con la Sociología.

Para simplificar la primera parte, voy a limitarme a reproducir algunos de los argumentos que justificaron la concesión del Premio Nacional de Medio Ambiente en el año 2005. Es interesante, porque tiene su miga sociológica el asunto. Píensese que el Premio Nacional de Medio Ambiente es un premio curioso. Pues por un lado la convocatoria incluye un premio para economistas, que son justamente el sustrato ideológico del desastre ambiental del siglo XX, otro para los conservacionistas, ya sean gestores o vendedores de coleccionables, y finalmente otro para el periodismo ambiental. Es decir, a priori no cabía un Gaviria, seguramente el padre del ecologismo español, pero ni economista, ni conservacionista, ni periodista. Qué cosas, ¿no?

Muy gracioso, porque el premio para los economistas lleva el nombre de Lucas Mallada, aquel regeneracionista (pero sobre todo geólogo) que en cierto modo planteó la primera visión transdisciplinaria de la relación entre medio ambiente y sociedad. Pensemos en capítulos de su famoso libro dedicados a temáticas tan poco geológicas, y por supuesto económicas, como “la desidia de la Administración Pública”, o “los defectos del carácter nacional”; una actitud que de hecho compartían otras personalidades, de entre las cuales sin duda el más eximio representante era Joaquín Costa. Pero esos intelectuales, en realidad, no eran sino la expresión nacional de un fenómeno tan global como lo es ahora la cuestión ambiental, y que con particularidades culturales e ideológicas expresaban un Georges P Marsh en los Estados Unidos, Patrick Geddes en el ámbito del Imperio británico, Pietr Kropotkin en Rusia, o Elisée Reclus en Francia. Fenómeno que quedaría ahogado en un siglo que emergía marcado por el mecanicismo, la super-especialización y la organización burocrática del pensamiento y el conocimiento.

Casi un siglo más tarde aquel hilo perdido de Ariadna (transmutada para algunos en Gaia) empieza a retomarse aquí y allá. Y como entonces, hay de nuevo expresiones locales, regionales, nacionales, bien diferenciadas, pero vuelve a plantearse el denominador común de la transdisciplinariedad. Curiosamente Henri Lefebvre será el primero en señalar como camino virtual –es decir, posible- al conocimiento de ciertas realidades sociales, como la ciudad, o eso que aún llaman algunos la ruralidad. Y es en este punto, en ese momento histórico y en ese proceso de recuperación del hilo perdido de la Ariadna que ayuda a Teseo a escapar del laberinto del productivismo y el economicismo, en el que la figura de Gaviria adquiere su auténtica dimensión, como uno de los principales introductores en España no sólo de conceptos, sino también de actitudes, y valores, que a la larga han resultado fundamentales para la protección ambiental. 

Su revisión, desde presupuestos ecológicos, de la Ordenación del Territorio, y más específicamente tanto del Urbanismo como de la Ordenación Rural, no sólo introdujeron nuevas –y antiguas- ideas, sino que sobre todo animaron a muchos especialistas de la arquitectura, el urbanismo, la ordenación rural, la sociología, la ingeniería hidráulica y de caminos, la gestión de la energía,... y por supuesto la economía, a reorientar su trabajo en una dirección nueva.

Pero sobre todo, en síntesis, podríamos decir que, como antes los regeneracionistas, desarrolló una ingente actividad creativa, científica y de difusión de los valores ecológicos, promoviendo justamente el que desde diversas disciplinas de las Ciencias Sociales se prestase, en España, una atención a los problemas ambientales. Una labor que, como en el caso de los regeneracionistas españoles, ahora calificaríamos como transdisciplinaria.

Por tanto, Gaviria parecía el candidato ideal para un Premio Lucas Mallada de Ciencias Sociales y Medio Ambiente, pero resulta que como ante decía, el premio se limita, se especializa, a los méritos en cuanto “al estudio y caracterización de los vínculos que unen a la Economía con el medio ambiente en España”, en suma, a los economistas (lo que en términos medioambientales no deja de ser una divertida paradoja).

En cuanto a la modalidad “Conservación de la Naturaleza” pretende reconocer la “labor creadora, de investigación o de difusión (que) haya representado una contribución importante para la conservación de la fauna o flora de España”. Fíjense cómo, de nuevo, se cierra corporativamente el campo, con los términos “fauna y flora”. Sí, sabemos de qué target hablamos, ¿no?

Pero resulta que Gaviria Labarta, sin ser biólogo, ni redactor de coleccionables, había hecho mucho para la conservación de la fauna y la flora de este país. Voy a citar únicamente seis hitos (aunque podían ser sesenta) 

1. Desempeño, entre 1968 y primeros años de los ’80, de una intensa labor de difusión de la conciencia ecológica, mediante escritos, investigaciones, conferencias, debates e intervenciones en los medios de comunicación, durante una buena parte de ese periodo bajo el riesgo de sufrir los efectos de la represión política por parte de la dictadura franquista. Hoy, casi cuarenta años después de que, en 1968 y en el prólogo a la edición española de “El derecho a la ciudad” de Lefebvre, Gaviria escribiese que "el derecho a la vivienda, el derecho a la naturaleza, el derecho a la vida urbana para todos, acabarán siendo inscritos en los Derechos Humanos", eso parece un lugar común, casi una obviedad. Pero sin el concierto y compromiso de algunas personas, y entre ellas muy significadamente de Mario Gaviria Labarta, ese lugar común, esa obviedad, no lo serían en España.

2. Articulación de la oposición, entre 1977 y 1980, a la construcción de una fábrica papelera, y de una central nuclear, en Tudela (Navarra), presentando argumentos económicos, sociales, y sobre todo ecológicos que llevaron a numerosos grupos sociales a asumir dicha reivindicación y, finalmente, impedir dicha construcción, contribuyendo así a la conservación de la vegetación de ribera del río Ebro.

3. Articulación, entre 1975 y 1878, del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales y técnicos, en base a los cuales pudo evitarse la construcción de varias centrales nucleares en las comarcas aragonesas del Bajo Aragón.

4. Articulación del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales y otros activistas ambientales, para la oposición a la construcción de una central nuclear en Valdecaballeros (Badajoz), contribuyendo de una manera importante a crear el estado de opinión en base al cual pudo quedar, años después, definitivamente abandonada, la construcción de dicha central. Contribuyendo así a la conservación de la fauna de las Vegas del Guadiana, y muy especialmente de la especie humana. Y no sólo a ello, sino incluso a la conformación de una identidad regional en Extremadura, con los libros Extremadura Saqueada (1978) y El modelo extremeño (1980), dentro de la que el medio ambiente constituye un factor de identidad fundamental.

5. Contribución a la difusión, y sobre todo a la concienciación local y regional, sobre la problemática de la gestión del agua, con trabajos colectivos desde Vivir del Ebro en 1978 hasta La quimera del agua en 1995. Sus trabajos de análisis y diagnóstico fueron fundamentales para la construcción de una estrategia no basada en sentimientos primarios, sino en razones técnicas y socio-económicas, de oposición a los trasvases intercuencas, y muy especialmente al trasvase del Ebro a las cuencas mediterráneas. Todo eso de la Nueva Cultura del Agua no habría existido sin esa labor previa.

6. Su tarea formadora de técnicos relacionados con el urbanismo y la ordenación territorial preocupados por la cuestión ambiental, mediante su participación en cursos de postgrado, seminarios y conferencias dirigidos a arquitectos e ingenieros de caminos, en los años ’70, es asimismo inseparable de las nuevas actitudes que hoy podemos observar en muchos de esos técnicos a la hora de afrontar el planeamiento urbano y territorial.

Por más que los avatares personales, y las señas de identidad de la sociedad española (que cambia de sistema político, de caballos de tiro, de ideas y de actitudes, y por tanto de predicadores, con la misma facilidad con que se cambia una chaqueta o se expulsa a un participante en Gran Hermano) alejasen parcialmente a Mario Gaviria de “la cuestión ambiental”, era innegable que su labor creadora, de investigación y de difusión contribuyeron profundamente, a lo largo de casi dos décadas, a la protección de la flora y la fauna de este país.

Así que no sé en base a qué apartado, o a los dos, el caso es que el dieron el Premio Nacional de Medio Ambiente, aunque no se adaptaba, a priori, a ninguno de los dos.

¿Y con la Sociología?

Para eso tenemos que dar un pequeño salto teórico.

Yo conocí a Gaviria hace muchos años. Como él siempre cuenta la historia de forma reconstruida, para hacerla más épica o más divertida, me adelantaré esta vez y la contaré como fue. 

Yo estudiaba entonces periodismo, pero había decidido no seguir haciéndolo en la UAB, en donde estudiaba, porque era un coste insostenible para mi familia, y además había una creciente y cada vez más evidente exclusión de los estudiantes no catalanes. Así que andaba por Zaragoza, malviviendo con pequeños trabajos, a veces trabajando en el campo en casa para legitimarme ante la familia. Entre mis trabajos precarios estaba la corresponsalía en mi pueblo de un diario zaragozano, que me daba para algún que otro paquete de tabaco, desde donde llevaba mi particular batalla contra la autopista del Ebro, en la que había embarcado a mi padre, a la sazón presidente de la Hermandad de Labradores (nombre mucho más digno que el falsamente empresarial de Cámara Agraria, que lógicamente ha fenecido). 

Tenía 19 años cuando me contactaron desde la revista progre de Aragón, Andalán, para que escribiese para ellos un artículo sobre la autopista. Yo, lógicamente, me emocioné, y me dispuse a escribirlo. Pero cuando casi lo tenía acabado me llaman diciendo que Mario Gavioria, que pertenecía al consejo de la revista, había venido de Benidorm a Zaragoza, y me planteaban que hiciésemos el trabajo juntos. Y a mí aquello a priori no me gustó por dos razones: primera, porque soy muy individualista, y en plena adolescencia no digamos con la cosa de las autorías. Y segunda, porque llevaba yo semanas leyendo críticamente y subrayando, anotando, un número monográfico de Cuadernos para el Dialogo sobre la agricultura española, y el artículo de Gaviria me había cabreado bastante, aunque a la vez me había estimulado e inquietado. Venía yo de leer al socialdemócrata Kaustky, de La cuesgtión agraria con su entusiasmo por la mecanización y la tecnología agraria, y al anarquista Kropotkim de Campos, fábricas y talleres, y el artículo de Gaviria ponía en solfa todo eso de la industrialización.

Como además, por lo visto, venía habitualmente a robarnos agua de la fuente a mi pueblo, Mallén, porque en el suyo, Cortes, apenas a dos kilómetros de distancia, tenían un agua muy mala, me llamó y me dijo que si no me importaba se pasaba por mi casa a llenar las garrafas, y ya hablábamos lo del artículo. En realidad el artículo ya lo tenía terminado, y cuando él lo leyó le encantó y me dijo que por él no cambiaba nada, que lo firmábamos juntos porque era lo que querían los de Andalán. 

Pero si en el artículo no cambiamos cosas, sí que me hizo entender algunos otros aspectos territoriales, de dialéctica, conflictos…. Y como flautista de Hamelín, como hizo con tantos otros, con su verbo fácil me arrastró del periodismo a algo que durante años no sabía cómo definir ante mis padre, hasta que muchos años más tarde decidí hacer la carrera de Sociología para poder decirles que era sociólogo.

¿Quién era ese flautista de Hamelin? Alguien destinado a ser un abogado de provincias al que el mundo le cambió la vida. No sé si antes, o después de terminar Derecho, un profesor de la facultad, que luego sería alcalde de Zaragoza, Sainz de Varanda, le anima a ver mundo y lo envía a Estrasburgo, en donde casualmente había dado con sus huesos Henri Lefebvre, seguramente harto de la intelligentsia parisina, controlada por el Partido Comunista del que había puesto pies en polvorosa al consolidarse el estalinismo. Bueno… Todo esto son hipótesis mías, que no pìenso contrastar.

El caso es que, como a tantos otros, Lefebvre (y el extranjero, de por sí) le abrió mundos mucho más complejos. Y sin Lefebvre no se puede entender la aportación de Gaviria a la Sociología, igual que sin Gaviria no se puede entender buena parte de la difusión de Lafebvre, pues fue su introductor en el mundo hispano con sus ediciones y traducciones.

Yo creo que Lefebvre tuvo tres hijos reconocibles, aunque seguro que los lefebrevianos californianos o suizos no lo reconocen así, porque no salen al extranjero (osea, no conocen España): por un lado Manuel Castells, que es el hijo que quiere matar al padre, e intenta matarlo a conciencia, desde la tropa althusseriana apoyada por los cañones del Partido Comunista Francés. Se creyó que era un Marx frente a un Hegel, a intenta darle la vuelta, pero lo que hizo fue poner la cabeza en los pies, y luego pisarla sin gracia ni estilo. La conclusión: los comunistas consiguieron hacer desaparecer a Lefebvre de las universidades. Hoy de la cuestión urbana de Castells no queda nada, porque era una soberana tontería, mientras que Lefebvre es adorado en las escuelas de urbanismo, y es recuperado por la teoría sociológica.

Jean Baudrillard, por el contrario, intenta sobrepasar al maestro, y casi lo logra volviéndonos locos a medio occidente, con una crítica de la postmodernidad que produce más postmodernos quie ningún otro autor, al menos en la Sociología.

Y finalmente Mario Gaviria, que es el buen hijo. El único que recupera viejos textos y los publica (De lo rural a lo urbano, hoy uno de los clásicos esenciales lefebrevianos), que le busca casa en la costa española, que lo trae a comer y beber… que le busca incluso un apoyo para liberarse de algunas ataduras familiares… Pero sobre todo, lo respeta y agradece. 

Ha aportado saber hacer, mirada sociológica

Es Lefebvre, más Costa, más Lucas Mallada, más Ganivet (aunque de eso ni él ni nadie de sus generación son conscientes)… más California.

Cuando yo fui a Chicago… descubrí que allí en los USA el pope de la sociología ambiental resulta que hacía, con mucha menos profundidad y lo digo sin abuela, lo que aquí habíamos hecho, o a la vez o un poquito antes, en torno a la competencia por los usos del suelo. Pero nuestra producción está desperdigada en informes técnicos, no publicada enm revistas que leen los quince universitarios que mandan en un campo disciplinario.

Cómo dejar atrás a los maestros sin matarlos. A eso tenemos que aprender en la Sociología española. Sobre todo en la Sociologías críticas. Porque la otra lo hace muy bien. Porque en serio, ¿a alguien le ha inspirado alguna línea, si es que lo ha leído, de Gomez arboleya, o alguno de esos otros supuestos fundadores de la Sociología española? Sin embargo, los textos y sobre todo el verbo de Mario han inspirado, y siguen inspirando, a varias generaciones de sociólogos.

Es su turno.



8.16.2012

States and the nuclear power. An international perspective (2012)




"AbstractThis paper analyzes the evolution of public policies on nuclear energy from an international perspective highlighting an interesting sociological paradox: the opposition to the nuclear power contributed to the development of the environmental movement; and at present, the promoters of this kind of energy are including environmental arguments in their discourses: the fear of climate change and the reduction of CO2. Despite Kyoto Protocol does not accept this kind of energy as Clean Development Mechanism (CDM), its promotion is carried out on the basis of environment objectives, so that the nuclear lobby is obtaining more social acceptation thanks to the environmental discourse in the last four decades. For the carrying out this research, the nuclear policies from an international level are analyzed inside a wider research about the Nuclear Debate financed by Encuentro Foundation (Spain).
ResumenEl artículo analiza la evolución de las políticas, a nivel planetario, sobre la energía nuclear, a partir de una interesante paradoja sociológica: siendo uno de los componentes de la Sociedad Industrial madura que más ha contribuido al crecimiento del ecologismo y el ambientalismo, por oposición, hoy las corporaciones que la promueven vienen incorporando como base argumental fundamental los propios logros del movimiento ambientalista: el miedo al cambio climático y el objetivo de reducción del CO2. Aunque el protocolo de Kyoto no acepta esa energía como Clean Development Mechanism (CDM), paradójicamente se asiste su promoción a nivel planetario en base a los principios de sostenibilidad. Lo que se define como lobby nuclear consigue pues, paradójicamente, más aceptación que nunca en las últimos cuatro décadas, gracias al discurso ambientalista. Para la realización del estudio se analizaron las políticas nucleares a nivel planetario, dentro de una investigación más amplia sobre el Debate Nuclear financiada por la Fundación Encuentro (España).


"But attention must also be paid to certain intrinsic components of the anti-nuclear movement which - in terms of synergy – explain its success:
a) The movement represented the beginning of the end for bureaucratic political parties as the only channel available for the democratic expression of the interests of citizens.b) It brought certain decisions which involved risks to the public to be disputed not only in the technical but also in the political sphere.c) The arguments presented against nuclear energy were emphatic:● the risk or massive or localized radioactive contamination due to accidents, sabotage, terrorism or natural disaster,● the risk of low dose radiation,● possible geopolitical destabilization arising from nuclear proliferation, as a result of its use of the raw material for nuclear weapons,● the difficulties and costs associated with the management of nuclear waste,● dependence on other countries for access to technology, fuel6 (as in the case of fossil fuels) and for the management of waste,● deepening of center-periphery inequalities with plants normally being built in deprived areas with few inhabitants and a lower capacity for resistance, so making them lose all attractiveness for more normal development,● difficulties in counting the real cost of nuclear energy due to the failure to include public investment in research, the real costs of dismantling plants, the future costs of dealing with waste and risk management,● nuclear energy being seen by its very nature as a paradigmatic form of centralization and social control.But the ideology behind the anti-nuclear movement went far beyond that of opposition. Like all other ideologies it seeks to make sense of the world and is thus prescriptive, that is to say, it includes alternative proposals. Thus the anti-nuclear movement emerged as a specific social movement which developed a model of resistance to the dominant energy model and offers responses from a technical and economic viewpoint. Anti-nuclear scientists and technicians develop renewable energy solutions and criteria for efficient energy use that already form part of our daily lives.
The reaction: the nuclear lobbyThe anti-nuclear has as its objective that humanity rid the world of nuclear energy in its entirety and not only its use for military purposes. It has had to confront two clearly defined social actors, the so-called military-industrial nuclear complex and the state, the latter heavily influenced, or even controlled, by the former which consists of military departments, research centers linked to universities, large electricity companies, capital goods manufacturers, consulting firms, politicians, opinion leaders, etc"


REFERENCIA:

Artemio Baigorri , Manuela Caballero & Mar Chaves (2012), "States and the nuclear power. An international perspective", International Review of Sociology/ Revue Intertaionale de Sociologie, Volume 22, 2012 - Issue 3, Page 446-470
https://doi.org/10.1080/03906701.2012.730823

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