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11.14.2015

Ruralía (2015)



"En tres siglos de Sociedad Industrial se haconsumado un proceso de urbanizacióngeneral del espacio, primero como crecimientodel número y tamaño de las ciudades, y luegocomo extensión de los hábitos culturales urbanos alconjunto del territorio. Hasta tal punto de que hoy, enlos países desarrollados, inmersos ya en la SociedadTelemática, la distinción entre espacios rurales y urbanoses meramente arbitraria. No es fácil percibir diferenciasen hábitos, actitudes y valores, y menos aúnen lo que se refiere a las estructuras y relaciones deproducción. Como vemos a diario en los noticiarios,lo rural y lo urbano sólo tienen peso específico cuandose ponen en juego las elevadas plusvalías que, enel planeamiento urbanístico, se derivan del trazado delas líneas de delimitación del suelo urbano o apto paraurbanizar.Y es que vivimos en una urbe global, cuyos intersticios(la Ruralia) ya no cumplen la función esencialde alimentarnos, sino un cúmulo de funcionesmucho más complejas; entre las cuales la de alimentarel espíritu es una de las más importantes; casi lamisma función que, en términos de micro-urbanismo,cumplieron los parques y las zonas verdes en la ciudadindustrial. De ahí la importancia que la conservacióndel patrimonio, primero biológico y paisajísticoy, ahora, también cultural (aunque en realidad tanto elpatrimonio biológico como paisajístico, mal llamadonatural, son productos culturales), ha adquirido en losúltimos tiempos.Hoy la supervivencia de esos mal llamados espaciosnaturales depende de que su entorno, lo que todavíallamamos espacio rural, esté habitado (vigiladoincluso, podríamos decir, a tenor del papel que alos rurales les toca hacer últimamente frente al desenfrenourbanizador de algunas promotoras inmobiliarias).Pero en la medida en que el omnipotente mercado,y la globalización, no permiten que la conservaciónde la población se base en la subsidiación de lasproducciones agroganaderas, se viene asumiendo laidea de que "el rural" debe ser un actor multisectorial:produciendo en el sector agrícola únicamente productosde alta calidad y con mucho valor añadido, eincorporando otras fuentes complementarias de ingresos,como las derivadas del turismo rural. En estemarco, la protección del patrimonio cultural (es decir,de los recursos heredados de las generaciones anteriores)deja de ser una imposición más "desde la ciudacl',para adquirir una dimensión mucho más compleja:una actitud esencial para la propia supervivenciade los rurales como grupo social."

Este artículo tiene su origen en otros trabajos
previos en los que he desarrollado más extensamente
(aunque quizás no tan sintéticamente) los conceptos
y planteamientos teóricos que aquí se exponen.
Particularmente los artículos "La urbanización del
mundo campesino" (1983); "Perspectivas globales.
Tendencias y desafíos planetarios entre los rurales "
(1992); "Delo rural a lo urbano " (1995); "De la terra ignota 
al jardin terrenal. Transformaciones en los usos y funciones del territorio
en la urbe global" (1998); "La naturaleza social de la naturaleza"
(1999), "De la cultura a las industrias culturales"
(1998) y "Modelos de desarrollo rural y sostenibilidad.
Enfoques para la Europa mediterránea" (2001). Así
como en alguno de mis libros: Agricultura periurba-
na (con Mario Gaviria, 1984) y Hacia la urbe global
(2001). 


REFERENCIA
Baigorri, A. (2015), "Ruralia: el jardín de la urbe global", en Luis Azurmendi, ed., Casas de Campesinos y pescadores, Litoral Atlántico, Santader, pp. 11-34

Acceso al texto completo



3.12.2011

Badajoz es una ciudad desestructurada (2011)

Tengo este fichero nombrado como "Notas para el candidato Vegas". Son las respuestas a una serie de preguntas que me planteó el enésimo candidato del PSOE a al alcaldía de Badajoz, ciudad perdida en 1995, en 2011. En distintas ocasiones he aportado sugerencias (ya en 1995, cuando el PSOE aún gobernaba y perdió la ciudad, pero no fueron escuchadas) a petición de los sucesivos candidatos o de su equipo. Copypego tal cual, sin edición alguna.


Badajoz es una ciudad desestruturada, con zonas diferentes niveles de desarrollo. Además en algunas ocasiones se ha debatido sobre la conveniencia de establecer distritos en nuestra ciudad.   ¿Que acciones tienen previsto en su programa para acercar los servicios a todos los ciudadanos? (Puedes proponer lo que quieras Artemio).

Diversos estudios han mostrado la existencia de dos ciudades claramente diferenciadas en Badajoz: una ciudad moderna, con niveles de riqueza aceptables, y bien equipada, y una ciudad humilde, marginal en algunos aspectos, desconectada, que tiene que dedicar mucho esfuerzo para desplazarse al trabajo y a determinados servicios, y que está mucho peor cuidada.  

Cuando el PSOE abandonó el Ayuntamiento, estaba realizando un proyecto para planificar un futuro para la ciudad que precisamente asegurase la integración. En 15 años el PP no ha hecho nada: el Plan General, que era una ocasión histórica, quedó desnaturalizado, se perdió en retrasos inauditos y sólo sirvió para planificar la especulación urbanística de los siguientes años, y el enriquecimiento de algunas de las familias vinculadas precisamente al Partido Popular. 

Operaciones como la llegada del AVE, que deberían haber servido para poner en marcha operaciones de regewneración urbana como en tantas ciudades, planificando la estación en la entrada Norte de la ciudad, en la salida de Campomayor, estamos a tiempo de salvarlas gracias al retraso en las obras del AVE. 

Lo que habría que hacer justamente el primer día de toma de posesión es empezar por analizar en profundidad esa evidente desigualdad; porque lo más grave es que no sabemos hasta dónde llega la diferencia, que se torna en desigualdad de acceso a recursos, y para muchos miles de ciudadanos incluso en exclusión. La Badajoz de las clases medias, burguesa y funcionaria, tiene una deuda con la Badajoz excluida, obrera, jornalera, precaria. Y debemos pagarla.

 

¿Como piensa facilitar la integración de todas las zonas de la ciudad?

Habrá que empezar por conocer, como decía, la situación real de cada barrio, de cada poblado. Puede haber casos , en algunos poblados, en los que haya que plantear alguna política de reorganización territorial o administrativa. Puede interesar a algunos poblados, y a la propia ciudad, la segregación. En otros casos hay que partir de ese conocimiento cierto y objetivo de la realidad, y plantear a partir de ahí un plan de acción. 

Pero hay que ser conscientes de la situación de austeridad en la que va a tener que desenvolverse el Ayuntamiewnto en los próximos años, porque la privatización de la limpiaza dejará exhaustas sus arcas, y tenemos una crisis seria. 

Por eso, frente a cualquier política de café para todos, que además contribuye a mantener la segregación y la no movilidad intraurbana, planteamos un modelo no multicéntrico, en el que todos los barrios tengan de todo, sino policéntrico, en el que los grandes equipamientos se repartan, de forma que cada barrio, distrito, o poblado incluso, tenga un elemento propio y exclusivo que atraiga a población (pensamos sobre todo en los jóvenes, pero no únicamente) de los otros barrios. 

Con ello permeabilizaremos también, en términos de estratificación social, los espacios urbanos. Y con ello tendremos OTRO instrumento más para luchar contra los guettos emergentes. Nuestro modelo será una ciudad multipolar conectada de forma transparente y sostenible, con un sistema de transportes diseñado con ese objetivo en mente. Por ejemplo, recuperando el tranvía, bien como tranvía o como metrobus, y construyendo un auténtico (porque hoy es una falacia) sistema de ciclo-corredores (más que carriles-bici, pues en algunos puntos la bici debe y puede tener la exclusividad).

¿Existen equipamientos suficientes en los barrios o por el contrario se detectan importantes ausencias?

Ya hemos hablado de desigualdades básicas. Hay carencias clamorosas en algunas zonas, pero desde ese presupuesto básico de multipolaridad hay que hacer una visión distinta a la tradicional. 

No se trata tanto, o no únicamente, de establecer indicadores para ver qué falta, y completar, sino de definir, a partir de un conocimiento profundo que hoy no existe (sólo existe el conocimiento vulgar que tiene el alcalde por lo que le llega de amiguetes y gentes con las qe se cruza, yo creo que no se molestan ni en leer los comentarios de los ciudadanos en la prensa), qué carencias son significativas, y qué equipamientos pueden ser de servicio exclusivo para un barrio, o de uso general. 

Y eso hay que hacerlo en intenso contacto con los vecinos, porque ahora las tecnologías nos permiten esa acción participada. Se me ocurre hablar aquí de ese tema del que he hablado varias veces, la posibilidad de construir un parque periurbano de la margen derecha, complementario del de San Isidro en la izquierda, parea regenerar los terrenos degradados por las escombreras en Santa Engracia, que conectaría con los procesos de regeneración de la UVA, San Cristóbal y el río.

¿Que postura mantiene en relación a las infraestructuras construidas por la junta de Extremadura en zona urbana y su posterior mantenimiento?

Esas infraestructuras son una suerte para la ciudad, ya que hemos sufrido un gobierno local que no sólo no ha invertido, sino que incluso ha desinvertido. Pero sobre todo son una inversión realizada con nuestros impuestos, y es imperdonable que ese gasto público se despilfarre porque el Ayuntamiento no es capaz de enfrentar sus obligaciones. 

No se puede reivindicar una infraestructura, y cuando te la hacen no asumirla con todas sus consecuencias. Eso es jugar sucio, primero con las administraciones superiores, luego con los ciudadanos que pagan sus impuestos para que se gasten de forma eficiente, y finalmente y sobe todo con los ciudadanos a los que el Ayuntamiento representa, que no disfrutan de esa infraestructura. 

En lo que se refiere a infraestructuras viarias, habrá que delimitar campos con claridad sobre competencias, con las distintas administraciones concurrentes. Pero a partir de ahí, lo que haremos, sobre todo, es jugar limpio con los ciudadanos y con nuestros impuestos.

¿Cual piensa debe ser el papel del ayuntamiento en las cuestiones que  afectan de manera importante a la ciudad pero están fuera de su competencia (Trazado y nueva estación de AVE, nuevas autovías, Etc..?

No hay asuntos de interés para la ciudad que estén fuera de la competencia municipal. Una cosa es la capacidad de decisión que el Ayuntamiento pueda tener, y otra la capacidad de intervención. 

El problema es que cuando no se tiene una idea, un modelo claro de ciudad, como ha ocurrido a lo largo de las legislaturas del PP, se va un poco a remolque de la realidad, de la Historia. 

La actitud, en correspondencia con la ideología, debe ser radicalmente distinta: la voluntad de otear el rumbo de la Historia, y sobre todo construirla, en beneficio de los ciudadanos. 

De forma que el Ayuntamiento tiene que decir, y tiene  mucho que decir, sobre esos temas: como la autovía hasta la ruta hacia Andalucía, el sistema ferroviario de cercanías que conecte la ciudad con Mérida y las zonas más alejadas de la provincia, y por supuesto el AVE. 

Ya he señalado antes que ha sido un gran error plantearse ubicar la estación en la misma frontera, como un polo de atracción para potenciar los terrenos recalificados por el Plan General a determinados grupos y familiar. Si estamos a punto de incidir en su ubicación definitiva hay que intentar que ésta sea en la salida hacia Campo mayor, que además de ser una ubicación más racional y sostenible, más cercana al centro de la ciudad, serviría para regenerar la margen derecha más deteriorada. Así se ha he hecho en muchas ciudades españolas. 

Pero además tenemos mucho que decir, y hay que estar presentes, en otros aspectos infraestructurales: ¿cómo es posible que tengamos una “empresa” con 2000 trabajadores y 12.000 usuarios, como es la Uex, a la que con el Plan General se castró sus posibilidades de expansión reduciendo el suelo de uso educacional? ¿cómo es posible que el Ayuntamiento de Badajoz no tenga una “política universitaria”?. 

Y además el Ayuntamiento debe estar plenamente activo, lo que no ha hecho el señor Celdrán, para conseguir la gran infraestructura pendiente de Badajoz, la Ronda Sur.

3.09.2010

Historia de dos ciudades (2010)



"Badajoz es un modelo de desorden urbanístico desde los años 30 (no entramos en las razones, describimos la situación en la que todos cuantos han gobernado tienen responsabilidades, por supuesto que unos más que otros).
Ese desorden urbanístico, que en realidad es social, ha generado (ya señalé ese hecho cuando debatimos sobre la ubicación de la estación del AVE, que debería haber servido como instrumento de soldadura, y va a serlo de fractura) una ciudad polarizada. En este sentido la historia de Badajoz, en el siglo XX y lo que llevamos de XXI, es una historia de dos ciudades que planeamiento tras planeamiento se siguen ignorando. En suma, el Badajoz que vivimos es bipolar: hay un Badajoz obrero, humilde, descuidado por las Administraciones y en parte, o a consecuencia de ello, por los propios vecinos; y un Badajoz mesocrático orgulloso de sí mismo, mimado especialmente por las últimas administraciones."


Referencia y texto
Baigorri, A. (2010), "Historia de dos ciudades", Convención Badajoz Siglo XXI, PSOE

6.15.2004

La sociedad de 24 horas. Un proyecto de investigación - infausto (2004)


No sólo producimos publicaciones, informes, ahora post o tuits... También he escrito a lo largo de mi vida docenas, seguramente más de un centenar (en cualquier caso miles de páginas) de propuestas y proyectos.  

Muchas dieron lugar a trabajos (es decir, fueron aceptadas), por lo que no vale la pena reproducirlas, pues se han difundido los resultados. 

Pero otras no. Qué le vamos a hacer... Algunas de éstas incluso han perdido, lógicamente, vigencia. Otras no. Como esta. Me entretuve en buscar temáticas que habían sido financiadas aquel año en los programas nacionales de I+D+i, en CCSS, y algunas eran (sin entrar en las mil veces repetidas, porque es alucinante cuánto se ha gastado el Estado en repartir entre amiguetes proyectos innecesarios sobre temas de los que ya está todo dicho y redicho) auténticas pavadas de las que seguramente no se ha visto resultado útil alguno. Pero las cosas son como son en la Academia: o tienes redes de apoyo mutuo, o quédate en tu rincón. Aquí lo llevamos con resiliencia.

Así que, ¿por qué no dejarlas también ahí, por si inspiran a alguien?. En particular esta fue especialmente grave que no nos lo concediesen, porque tres lustros más tarde siguen sin abordarse la mayor parte de los problemas que la Sociedad de 24 horas genera en el ámbito del trabajo, la familia y otras instituciones. Puede que alguien la adapte y tenga más suerte (o mejores relaciones en donde hay que tenerlas), así que ahí queda.

"La investigación sobre ocio nocturno juvenil realizada entre 2001-2003 nos ha mostrado que la frontera horaria entre el día y la noche presenta una fuerte tendencia a difuminarse; siendo el ocio solamente el aspecto más visible de la misma, aunque la noche ha sido también, de siempre, espacio de producción.
Sin embargo, las Ciencias Sociales sólo han prestado atención a los aspectos anómicos de la llamada ‘vida nocturna'; de ahí que no exista un corpus teórico sólido para abordar el impacto que las nuevas tendencias sociales sobre horarios pueden tener en ámbitos como la familia, el trabajo, el comercio, la educación, etc.
Nuestra investigación pretende iniciar la construcción de ese corpus teórico desde una -imprescindible en esta temática- perspectiva multidisciplinaria, integrando para ello las miradas complementarias de la Sociología, el Derecho, la Economía y la Ciencia Política. 
Se persiguen tres objetivos claramente definidos:
a) Reunir, analizar y sistematizar toda la bibliografía y los trabajos empíricos existentes sobre la materia (nacional e internacional).
b) Realizar una clasificación sistemática de actividades y procesos sociales y económicos que están extendiendo -o previsiblemente van a hacerlo en un futuro inmediato- sus horarios hacia las 24 horas
c) Definir los impactos que los cambios horarios pueden originar en las instituciones sociales fundamentales abriendo, mediante varios estudios piloto (sobre impactos en la familia; sociedad riesgo en la noche; ocupaciones 24 horas; y localización espacial de actividades), líneas de trabajo a la investigación aplicada.
Naturalmente, este trabajo de investigación básica sistemática, aún no existente sobre esta cuestión ni en España ni en el resto del mundo, debe dar lugar en el futuro a investigaciones aplicadas. De hecho, este grupo de investigación pretende acometer, tras la realización de este proyecto, una investigación aplicada de carácter internacional.
(...)
Los ciclos horarios, que se articularon a partir de la invención del reloj con minutero -haciendo posible la Sociedad Industrial- estallan en la naciente e inmediatista Sociedad Telemática, en la que el flujo planetario de capitales exige que los operadores no duerman nunca, porque cuando una bolsa se cierra en uno de los epicentros reticulares de la urbe global, otra se abre en otro. En la urbe global la producción no puede detenerse durante la noche.
 Tras la ruptura de los ciclos temporales estandarizados comemos el mismo tipo de frutas y hortalizas en toda época, y practicamos las mismas actividades en invierno que en verano. Asistimos a una dilución de la temporalidad de los individuos, en la que el calendario pierde significado; el reloj queda reducido a la función de cronómetro; la distinción entre días laborables y festivos se desdibuja; las estaciones meteorológicas son, como las del tren que no se detiene, simple paisaje; la frontera entre día y noche se difumina. Nuestras máquinas están listas para producir en todo momento, nuestros cerebros preparados para conectarse entre sí a todas horas, nuestros cuerpos siempre dispuestos a consumir. El tiempo biológico existe, pero ya no determina el tiempo social. 
CONCEPTUALIZANDO LA SOCIEDAD DE 24 HORAS 
La investigación que entre los años 2001 y 2003 realizamos en torno al fenómeno del ‘botellón‘ (Baigorri, Fernandez, Giesyt, 2003) está en la base de nuestro interés por el tema, y de la fundamentación de la hipótesis de trabajo. En dicha investigación se pudieron confirmar las relaciones entre las NTIC's y la gestión del tiempo nocturno; por ejemplo, en la medida en que los teléfonos móviles 'tranquilizan' a los padres al posibilitar una conexión inmediata virtual con sus hijos. También se ha comprobado que la ruptura de las franjas horarias genera en determinados ámbitos conflictos por la ocupación espacio-temporal de la ciudad entre quienes practican el ocio y quienes descansan, así como multiplica las necesidades de empleados públicos en turnos de noche (sanitarios, policía, limpieza, etc).
Precisamente la investigación sobre el botellón y el ocio nocturno ha llevado a este equipo a descubrir otros antecedentes que coinciden con nuestros planteamientos y que -aún siendo parciales y/o geográficamente limitados, y no estableciendo casi nunca un modelo general explicativo- constituyen un punto de partida importante para nuestra investigación. Esperamos que en el futuro nos sirva también para plantear una gran investigación internacional sobre el tema.
En los últimos años viene consolidándose entre algunos investigadores y managers un concepto operativo, entendido en unos casos como 'ciudad-24 horas' y en otros como‘sociedad-24 horas’, en suma una ciudad/sociedad sin momentos de pausa, ni para la producción ni para el consumo. La reciente Encuesta sobre Uso del Tiempo realizada en España por el INE, de la que empiezan a estar disponibles los primeros datos, pone de manifiesto que nuestro país ha dejado también de dedicarse exclusivamente a dormir por la noche: entre la media noche y las siete de la mañana el volumen de población despierta por razones de trabajo o de ocio oscila entre los 8,3 millones a las 12:00, y los 0,8 millones a las 5:00. Lo más importante es que se trata de una tendencia creciente.
(...)
No se puede explicar el surgimiento de la ciudad de 24 horas sin atender a un aspecto que algunos trabajos pioneros descuidan: la evolución del ocio, y especialmente del ocio nocturno, justamente, el tema que nos ha conducido a esta nueva línea de trabajo.
Aunque siempre se ha utilizado parte del ocio humano en actividades que producían beneficios económicos a terceros (cantineros, cómicos, brujos, etc.) a lo largo del siglo XX el ocio se ha convertido en un sector esencial para la economía, a medida que ha venido ocupando un tramo mayor del tiempo vital, rompiéndose la concentración en el fin de semana, propia de la Sociedad Industrial. Hay un tiempo diario de ocio, que ocupan actividades distintas de las del fin de semana (generalmente, aunque no únicamente, no relacionales; y generalmente no alcoholizadas), cuyos usos se vienen complejizando a medida que se extiende la jornada continuada en más sectores. Pero además el fin de semana se adentra en la semana, hacia el jueves, y se multiplican los denominados ‘puentes’. La máquina del ocio no puede detenerse; de ahí que en Gran Bretaña se esté debatiendo seriamente la posibilidad de liberar absolutamente todos los horarios de todas las actividades, para que la ciudad de 24 horas pueda madurar.
Hay que hacer referencia, por otro lado, al papel de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC’s) y sus efectos en el ocio. Internet se configura como un espacio virtual (pero real) que se superpone al espacio físico, permitiendo superar aún en mayor medida las limitaciones del espacio y el tiempo humanos. Si tenemos en cuenta que en España, así como en el resto de los países desarrollados, la inmensa mayoría de las conexiones a la Red se hacen hoy desde el hogar, y que el uso predominante de la Red es el ocio (sea como interacción a través del correo-e, los juegos on-line, los foros o el chat; sea como mero consumo de productos informativos, eróticos o de otro tipo), nos encontramos por tanto con un elemento que agudiza en mayor medida la tendencia a la dispersión del ocio fuera de los ‘box’ espacio-temporales predeterminados. Naturalmente, no podemos olvidar que Internet, como red, no sólo actúa como espacio de ocio virtual, sino que también se utiliza como artefacto comunicativo que anticipa, planifica o prepara el ocio real-físico. Por tanto, la red es tanto una forma de ocio virtual, en sí misma, como un instrumento de optimización de los sistemas tradicionales de ocio.
A su vez, el potencial de conexión inmediata que aportan las NTIC’s posibilita el ocio en sentidos bien distintos. La extensión del teléfono móvil facilita, por ejemplo, el contacto inmediato pa-dres/hijos que, a su vez, contribuye a extender de la noche fuera de casa, por cuanto los padres, al sentirse conectados, se sienten más seguros. Quizás ello explique parte de la rápida extensión del móvil: según la Encuesta a Familias realizada en Extremadura en el curso de nuestra más reciente investigación, el 22,4 % de las familias posee más de dos móviles.
 
ANTECEDENTES
Al revisar la literatura científica existente sobre la materia, hallamos cuatro tipo de trabajos, en alguno de los cuales nos detendremos más que en otros:
1) INVESTIGACIONES Y ENSAYOS GLOBALES
En países bien distintos se observa una confluencia en los análisis en torno a lo que algunos llaman Sociología de la Noche, otros Sociología y Economía de la Noche, y otros economía política de la noche. Roger Penn ha analizado en Inglaterra cómo un fenómeno aparentemente intrascendente, el horario del fútbol (que desde los años ‘60 viene retrasándose más y más) está estrechamente relacionados con el surgimiento de la economía de la noche (Penn, 2003) que, en numerosas ciudades, hace que se rompa la dicotomía día (tiempo de trabajo)/ noche(tiempo de ocio y descanso). Everardo Minardi ha calculado que el 32,5 % del trabajo regular en Italia se realiza en horario nocturno (Minardi, 2003). En el conjunto de Europa las últimas encuestas sobre condiciones de trabajo apuntan que un 18% de los trabajadores hacen trabajos irregulares noctunos alguna noche (en España el porcentaje es ligeramente superior, un 19%).
(Hobbs et al., 2000) avanzan en la conceptualización de este fenóme¬no, y lo hacen operativo en el análisis urbano, al proponer que la emergencia de una economía de la noche, tanto material como cultural, es una poderosa manifestación de la sociedad post-industrial. Plantean, desde este punto de vista, dos procesos claves para explicarlo:
a) Un cambio en el desarrollo económico de lo industrial a lo post-industrial;
b) Una significativa reorientación de las administraciones locales desde su tradicional función como proveedores de servicios a los ciudadanos a un papel distinto como emprendedores, preocupados casi exclusivamente por el desarrollo económico, que habría alimentado ‘la máquina nocturna’...."




Referencia
Baigorri, A. y GIESyT (2004), La sociedad 24 horas: tendencias y problemáticas sociales derivadas de la difuminación de la frontera día/noche, Proyecto de Investigación no realizado




11.28.2003

Urbanismo y urbanistas en la urbe global (2003)

 


El origen de este texto está en un seminario celebrado en Bogotá, en agosto de 2003, organizado por los profesores del programa de Doctorado en Urbanismo de la Escuela Interdisciplinar de Postgrados de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Planteado como una reflexión crítica sobre su propia programa, con el fin de reconducirlo y adaptarlo a nuevas tendencias, nos reunieron a un grupo de urbanistas de diversos países para ayudarles en su reflexión. Las intervenciones se publicaron luego en un monográfico que apareció como primer número no está claro si de una colección, o de una revista que no tuvo continuación, ni hay forma de encontrar ya en la web. 


"(...)

El origen del Urbanismo moderno, como hoy lo entendemos, no está tanto en los planes de ensanche que, sobre todo a mediados del siglo XIX, se generalizaron en todas las grandes ciudades europeas (ensanches que, con mayor o menor virtud y extensión, se venían produciendo en las ciudades desde la Edad Media), como en la crítica de los efectos que dichos ensanches tuvieron  en las ciudades y sociedades de la época. Como muy agudamente señaló Engels en su famoso opúsculo, "Las calles son ensanchadas, se abren otras nuevas, pasan por ellas ferrocarriles. En el mismo momento en que los obreros afluyen en gran número a las ciudades, las viviendas obreras son destruidas en masa". El Urbanismo no se deriva del hecho de hacer ciudad, del mismo modo que la Física no se deriva de la existencia de los minerales; el Urbanismo surge como tal de la reflexión crítica sobre la forma de hacer ciudad, del mismo modo que la Física deriva de la reflexión del hombre sobre su naturaleza circundante. Y sólo en la segunda mitad del siglo XIX, tras la irrupción en todos los órdenes de la Sociedad Industrial, podía surgir esa reflexión crítica respecto de la ciudad. No es casual que Emerson, quizás el primer pensador autóctono nortemaricano, pronunciase entonces esa tan repetida frase suya: "Primero los hombres se construyen las casas, pero luego las casas construyen a los hombres". En suma, no hay que buscar el origen del urbanismo, a la manera de los eruditos, rastreando autores en busca de la primera vez en que la palabra fue dicha, sino rastreando la primera vez que, utilizándose o no la palabra urbanismo, alguien puso en crisis el proceso de producción de ciudad realmente existente.

La respuesta a aquellas críticas primigenias tendrá dos expresiones, una de carácter técnico-aplicado, y la otra de carácter científico, más centrada en lo teórico.

Por un lado está la respuesta técnica (tecnocrática en el sentido moderno) que, a partir del famoso tratado de Sitte, Principios artísticos de la construcción moderna (1889), abrirá un ancho camino a través de la praxis, primero a ingenieros y arquitectos, y desde mediados del siglo XX también a los abogados. Y podemos quedarnos con algunas expresiones del propio Sitte para entender en toda su complejidad la ruta que abrió este arquitecto. Porque, en realidad, Sitte es apenas un fachadista, un tramoyista de la ciudad capitalista, que intenta hacerla más bella pero sin intervenir en sus estructuras fundamentales. Es cierto que recupera el dictum aristotélico, según el cual la ciudad existe para dar seguridad y felicidad a los hombres, pero deja muy claro que el trabajo del urbanista tal y como él lo entiende, como un artista, apenas necesita como campo de trabajo "algunas calles principales y plazas; todo el resto puede dejarlo librado al tránsito y a las necesidades materiales cotidianas".

En realidad, los primeros pasos de la vía técnica, o de la praxis, se limitaron a plantear la necesidad de mejorar la habitabilidad de las ciudades a través tanto de la mejora de las infraestructuras higiénico-sanitarias (ingeniería), como de la mejora en la calidad de las viviendas obreras (arquitectura). Todo ello está muy presente todavía en Le Corbusier, y abrirá un camino, a caballo entre el despotismo ilustrado de los técnicos que supuestamente responden al interés público trabajando para el Estado, y el "laisser faire, laisser passer" de los técnicos que están al servicio de las grandes empresas inmobiliarias. Un camino que, sin agotarse, no conduce a ningún sitio decente en una sociedad en la que la propia creación de ciudad se ha convertido en uno de los motores económicos del sistema (Baigorri, 1990).

En cuanto a la respuesta científica, fundamentalmente -aunque no exclusivamente- desde las Ciencias Sociales, buscará más bien la construcción de un corpus teórico que sea a la vez aplicable, y con suerte aplicado. Sin duda es Geddes no sólo el más ínclito representante de esta senda, sino también el que ha inspirado a casi todos cuantos han transitado luego por ellae. Pues aunque algunos sociólogos académicos, como Durkheim y luego Simmel o Weber, intentaron comprender la ciudad como el fenómeno social por excelencia, sólo Geddes plantea explícitamente (aunque sin éxito en su propia experiencia vital) el Urbanismo como una ciencia aplicada, orientada no sólo al análisis, sino también a la acción. Sus propuestas alimentarán débilmente a los sociólogos de la Escuela de Chicago (quienes hacen sus propias aportaciones prácticas, aunque más orientadas a la asistencia social que a la urbanística), y a su través a una Geografía Urbana que desde su mismo origen será claramente feudataria de la Sociología Urbana -a la que apenas añade el estudio de la forma-.

En cualquier caso, sólo perimetralmente los protagonistas de esta ruta se han acercado, a lo largo del siglo XX, a la praxis, y casi siempre lo han hecho como meros apéndices de los técnicos. El sociólogo Henri Lefebvre, último gran hito en la ruta, se lamentó en más de una ocasión de no haber podido aplicar sus conocimientos a la praxis urbana, aunque sí lo hicieron algunos de sus mejores discípulos, como el español Mario Gaviria, que imparte su magisterio, y deja su particular impronta ecologista, en numerosos proyectos de planeamiento urbano entre los años '60 y '90 del siglo XX.

Por supuesto que casi desde el inicio de la bifurcación han habido intentos por encontrar caminos confluyentes. La publicación de Ciudades-jardin del futuro de Evenezer Howard, en 1898, es probablemente un hito importante. Pero será a partir de finales de los años '60 del siglo XX cuando, en el marco de la crisis del sistema civilizatorio industrial, y de los fundamentos científicos modernos, han de surgir los auténticos intentos de caminar a caballo de ambas rutas, camino de la trandisciplinariedad que, parécenos hoy, constituye el destino final del Urbanismo, según hemos expuesto en (Baigorri, 1995). Mi propio caso es un ejemplo de transdisciplinariedad aplicada. A lo largo de casi veinte años de experiencia en el planeamiento urbanístico y territorial (entre mediados los años '70 y mediados los '90, cuando definitivamente aburrido abandoné la práctica del Urbanismo), fuí alejándome progresivamente del papel de anexo floral a que los técnicos querrían reducirnos a los societarios. Yo creía que el hecho de no saber encargar e interpretar un cálculo de estructuras, o de no saber trazar una red de abastecimiento, en modo alguno limitaba mi capacidad para el planeamiento urbano, ni siquiera para el diseño urbano. Fue a veces duro, pero poco a poco tanto los técnicos con quienes trabajaba, así como los técnicos de las administraciones públicas a quienes había que rendir cuentas, fueron aprendiendo que la coordinación superior de un proyecto de planeamiento no corresponde, de modo natural, al técnico, sino a aquel organizador capaz de superar las limitaciones disciplinarias para establecer una imagen global del proyecto capaz de arrastrar a todo un equipo pluridisciplinar, y sobre todo a la comunidad a la que va dirigido dicho proyecto.

La crítica demoledora de Lefebvre contra la falsa multidisciplinariedad del urbanismo tecno-estructuralista; las propuestas orgánicas de Alexander, la crítica comunitarista de David Riesman, y luego Jane Jacobs, o directamente ecologista de Paul Goodman; las propuestas participativas, desde la arquitectura, de Percival Goodman y el propio Alexander; la recuperación de Mumford, simbólico albacea pero a la vez enriquecedor del pensamiento de Geddes; las apuestas libertarias de Ivan Illich o la propuesta anarquista y explícitamente ecologista de Murray Bukchim; el retorno de la Sociología a la forma olvidada, primero con Kevin Lynch y luego con William H. Whyte... Entre los años'60 y finales de los '70, en poco más de tres lustros, se construyó todo el constructo que, durante las últimas décadas del siglo XX, y sin lugar a dudas al menos durante el primer tercio del siglo XXI, ha alimentado y alimentará la formación del urbanismo transdisciplinario. En ello se han formado ya, a veces sin ser conscientes de ello, las últimas generaciones de técnicos, que de forma apenas imperceptible, pero en un proceso imparable, se han venido alejando de su matriz (la construcción o la ingeniería civil) para convertirse en algo distinto, algo que de forma creciente se reivindica en su propia identidad:  urbanistas.

Ese es, por tanto, el primer elemento que ha de caracterizar a los urbanistas y el urbanismo del siglo XXI: la convicción de que el Urbanismo constituye tanto una rama científica específica (sea como tal Urbanismo, o enmarcado en unas Ciencias del Territorio), como sobre todo una actividad profesional específica y con personalidad propia, producto de la confluencia transdisciplinaria de conocimientos y habilidades bien dispares, procedentes de la Ecología, la Sociología, la Economía, el Diseño, el Cálculo, la Historia del Arte, el Derecho y la Ciencia Política, etc.

 2. La globalización: hacia la urbe global

Pero mientras tanto, la ciudad ha dejado de ser lo que era, un contenedor físico, para convertirse en un magma global: la urbe global. Un magma en el que, por supuesto, subsisten los contenedores, los nodos físicos de los que los humanos somos habitantes, cada vez de forma más fluctuante; lo cual justifica la práctica urbana. Pero en el que el tipo de problemas a los que el urbanista debe enfrentarse son de orden distinto a los tradicionales del ornato y la higiene. Veamos cómo ha ocurrido, y a dónde nos ha llevado el asunto. (...)" (ver el texto completo)






Referencia: Baigorri, A. (2003), "Urbanismo y urbanistas en la urbe global", en 

Título: Urbanismo ¿cambios o permanencias? / Artemio Baigorri... [et al.]
Autor: Seminario [sobre] Urbanismo : Cambios o Permanencias? (2003, Bogotá).
Otros Autores: Baigorri, Artemio; Castillo Daza, Juan Carlos del; Carrasco Rey, René; Viviescas Monsalve, Fernando; Marcano Requena, Frank; Buraglia Duarte, Pedro G; Talavera Dávila, Henry; Torres Tovar, Carlos Alberto; Mesa Sánchez, Nora Elena; Acebedo Restrepo, Luis Fernando.
Serie: Urbanismos No.1.
Pié de imprenta: Bogotá : Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Artes. Maestría en Urbanismo, 2004.
Descripción: 140 páginas : 28 x 22 cm.
ISBN: 958-701-349-2.
Contenido: Urbanismo y urbanistas en la urbe global / Artemio Baigorri -- La experiencia del urbanismo moderno / Juan Carlos del Castillo Daza -- Urbano, Urbanidad, Urbanismo / René Carrasco Rey -- La complejidad de la ciudad: no es el ángel, son los hombres y mujeres / Fernando Viviescas Monsalve -- Estructura de la docencia del urbanismo / Frank Marcano Requena -- Apuntes para la definición del urbanismo como disciplina en Colombia / Pedro G. Buraglia Duarte -- Práctica epistémica y práctica transformadora del urbanismo / Henry Talaver Dávila -- Reflexiones sobre el urbanismo como campo de conocimiento / Carlos Alberto Torres Tovar -- Reflexiones sobre el urbanismo como campo de conocimiento / Nora Elena Mesa Sánchez -- El urbanismo y su dimensión integral e integradora / Luis Fernando Acebedo Restrepo

Un seminario de muy buen recuerdo















    



11.07.2001

Hacia la urbe global (2001)



El libro recoge básicamente mi tesis doctoral. Tiene una parte teórica en la que desarrollo una teoría de los factores de urbanización y de la conformación de una urbe global en el marco de la Sociedad Telemática. La otra parte se aplica al análisis del caso de la ciudad de Badajoz y su ubicación en el marco conceptual previo. Leída en 1999, la tesis (que obtuvo el Premio Nacional de la Real Academia de Doctores para tesis de Ciencias Sociales y Jurídicas) incorporaba un conjunto de trabajos previos, a través de los cuales entre 1982 y 1995 fuí construyendo una teoría consistente sobre la dicotomía urbano-rural y la Sociología de la Urbanización.


INDICE

  1. Introducción
  2. Primera Parte: DE LO RURAL A LO GLOBAL
    1. El análisis transdisciplinario de la ciudad y el territorio desde una perspectiva sociológica
    2. Regadío y urbanización
    3. La ciudad como artefacto
    4. La ciudad red
    5. La ciudad y el territorio de la red, en los albores del Tercer Milenio
  3. Segunda Parte: MESÓPOLIS TRANSFRONTERIZAS
    1. La medida de las ciudades
    2. De la ciudad intermediaria a la mesópolis
    3. Ciudades y mesópolis transfronterizas
    4. Ciudades y regiones en la frontera hispano-lusa: de ‘cul de sac’ a nodos esenciales
  4. Tercera Parte: LA FORMACION DE UN AREA MESOPOLITANA DE CARACTER TRANSFRONTERIZO EN BADAJOZ
    1. Las tres adaptaciones
    2. Badajoz, mesópolis transfronteriza
  5. Cuarta Parte: LA MESÓPOLIS DE BADAJOZ EN EL CONTEXTO IBÉRICO Y EUROPEO
    1. La permeabilización de las fronteras intracomunitarias y la extensión de la función mesopolitana
    2. de Badajoz en el territorio portugués
    3. La red urbana de Extremadura y Alentejo y el papel de la mesópolis pacense
    4. Ciudades que se mueven: bananas, arcos, diagonales y triángulos en la península ibérica y Europa
    5. La síntesis abierta





REFERENCIA

Artemio Baigorri (2001), Hacia la urbe global, Editora Regional de Extremadura, Mérida
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3.23.2000

Badajoz: introducción a una mesópolis (2000)



Conferencia inaugural, el 22 de marzo de 2.000, en el ciclo sobre Economía de la ciudad de Badajoz celebrado en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Badajoz. La ponencia se basa en otras exposiciones previas, desde 1996, así como en parte de mi tesis, leída en 1999.

"Mi intervención pretende situar la ciudad sobre la que se va a centrar la reflexiónen este ciclo, en un marco general. Intentaré caracterizar a esta ciudad, la mayor deExtremadura y de la frontera hispano-portuguesa, en sus componentes fundamenta-les, y sobre todo pretendo que la contemplemos a gran escala, como núcleo de unárea metropolitana -mesopolitana me gusta decir, ya que está articulada por unaciudad de tamaño medio-, y en el marco del nuevo ecosistema territorial europeo.
(...)
Hablamos, en suma, de un tipo muy particular de ciudad, que cumple funcionesclaramente metropolitanas (o mesopolitanas) tanto respecto a su hinterlandtradicional como hacia un nuevo hinterland transfronterizo.
(...)
Badajoz se ha dejado caer, fascinada por el crecimiento económico, en los brazosdel mercado, sin asumir la iniciativa y el protagonismo en nada. Sin embargo, elmercado tan sólo es un buen regidor municipal cuando las cosas van bien; es decir,cuando no hace falta un regidor sino un administrativo. En Badajoz, por el contrario,aunque a las clases medias les va relativamente bien, a muchos miles de ciudadanosno les va nada bien. Y, sobre todo, la mera acción del mercado no conseguirá: a) una ciudad articulada; b) una ciudad significativa en la red urbana peninsular y europea; c) una ciudad tecnológicamente avanzada"

Referencia:
Baigorri,A. (2000), "Badajoz, introducción a una mesópolis", Ciclo de Conferencias sobre la Economía de Bdajoz, Sociedad Económica de Amigos del País



7.14.1998

Hacia la urbe global. ¿El fín de las jerarquías territoriales? (1998)

Era mi primer congreso internacional, y con la inscripción hecha, los billetes comprados..., una estúpida caída de tres escalones me deshizo un brazo. A cambio, durante la recuperación me hice mi primera página web. Creo que gané en difusión y creación de redes, que es para lo que (dicen) sirven los congresos. Mi comunicación la presentó un colega (menos mal que la había presentado en el comité de Estudios de Futuro y no en Sociología Urbana), y quedó recogida al menos en Sociological Abstracts. 
  


"RESUMEN 

Esta comunicación plantea una reflexión sobre las comunidades urbanas y sus interacciones en el marco de la urbe global, concepto que caracteriza las tendencias de futuro de la urbanización 

La imagen de la ecumenópolis oteada por Toybnee, sobre la base de las aportaciones de Gottman y Doxiadis, no es ya una formulación del futuro sino una realidad palpable, a la que preferimos denominar la urbe global por cuanto no la entendemos como aquellos autores tanto como plasmación del gigantismo de las grandes urbes, sino como red que penetra la totalidad del territorio, hasta hacer desaparecer, incluso, la tradicional dicotomía rural/urbano. 

Esta visión es crecientemente aceptada, con el desarrollo del llamado paradigma de las ciudades-mundo que tiene un remoto origen en Geddes, fue articulado por Hall en el ambiente de las obras de Doxiadis, y se encuentra definitivamente formulado en Friedmann. Sin embargo, su utilización en teorías de alcance medio, como la de Sassen o las desarrolladas por el propio Friedmann, sigue anclada en los estereotipos de la sociedad industrial, caracterizada en términos territoriales por una estructura jerárquica, y sobre todo jerarquizante. 

Lo que tiene de nuevo la conformación de la urbe global en términos de hipótesis es que supone la ruptura de las jerarquías. Hasta finales del siglo XX se ha venido dando una fuerte identificación entre los estados nacionales y las grandes urbes, las cuales como ciudades-mundo han articulado -y en buena parte todavía articulan en la red global de flujos- los intereses 'nacionales'. Pero hoy esa identidad se rompe, por efecto de varios fenómenos: 

a) La disgregación del estado-nación, que otorga a los espacios regionales la capacidad
de competir explícitamente, tomando como punta de lanza de esa competencia a sus principales ciudades; ciudades medias o intermediarias que compiten con los nodos 'ordenadores' -las grandes urbes- con estrategias de supervivencia propias, y con atractivos para la vida humana que no ofrecen las grandes metrópolis. 

b) El relajamiento de los instrumentos de dominio político de tendencia vertical, con una mayor democratización de las decisiones -la planificación territorial no puede hacerse ya tan fácilmente únicamente en función de los intereses de los grandes centros decisorios-. 

c) La dilución de las fronteras en los países desarrollados -UE, Nafta, Cono Sur...- provoca que ciudades medias se articulen como mesópolis o metrópolis transfronterizas que ya no pueden reflejar -o no únicamente- los intereses o necesidades de un estadonación. 

El resultado, desde nuestra perspectiva, es una red compleja -tridimensional si pretendemos representarla- en la que las posiciones de las comunidades urbanas se plantean en términos de acelerada variabilidad, y en las que las sucesivas posiciones verticales (no jerárquicas en un sentido formal, sino en términos de estratificación entendida, como la estratificación social, con relación a la producción -clases- y al consumo -status- de bienes) no vienen determinadas por un solo elemento (sea el tecnomarketing -Castells y Hall-, sea la posición geoestratégica centro/periferia -Sassen-, sea la sostenibilidad medioambiental), sino más bien por un conjunto de variables -incluidas las anteriores- que debemos empezar a estimar, sin olvidar la influencia del azar y de otros presupuestos de la teoría del caos, particularmente interesante para el análisis de la dinámica futura de las ciudades -no olvidando con ello la tendencia natural de las sociedades humanas a fijar estructuras estables de dominio, que suelen basarse en organizaciones desiguales, con el objetivo de evitar la caída de los sistemas en la entropía. (...)"

Referencia:
Baigorri, A. (1998), "Hacia la urbe global. ¿El fín de las jerarquías territoriales?", XIV Congreso Mundial de Sociología de la ISA, RC07 Future Research Session, Montreal, Julio 1998  (recogido en Sociological Abstracts, Jyly 1998, 98S33604)

5.01.1998

De la terra ignota al jardín terrenal. Transformaciones en los usos y funciones del territorio en la urbe global (1998)




"Los usos del territorio y su relación con la ciudad dependen del modo de
producción dominante. Éste, entendido, no desde el reduccionismo marxista, sino como las eras tecnosociales propuestas por Geddes -a través de Mumford-, es un complejo que incluye las relaciones y medios de producción, pero también ciertas construcciones mentales y estilos de relación con la Naturaleza, entendida en su sentido amplio. En cuanto a la planificación urbanística, desde que existe, ni ha hecho nunca ni podrá hacer nunca otra cosa que prestar coherencia técnica e i¡jeológica a dichos procesos.
Desde antes del Neolítico, el territorio, como Naturaleza, se constituyó en una
terra ignota que, además de ofrecer recursos, sustentaba pavores. La  Revolución Industrial, por su parte, permitió descubrir, conquistar y dominar aquel mundo mágico que se extendía más allá de los caminos y los campos, incorporándolo al metabolismo de la ciudad. Sin embargo, la nueva Sociedad de la Información supone la conversión del territorio, de la Naturaleza, en un espacio multifuncional, tan complejo como las propias sociedades humanas, y llega a plantearse incluso la consecución de lo que constituyó un sueño eterno: el jardín del Edén.
En las tres últimas décadas, en el conjunto de los países desarrollados y, por
supuesto, en España, hemos vivido el cenit en la conformación del tipo de relaciones con el territorio que ha caracterizado a la sociedad industrial. Sin embargo, preocupados por los efectos -casi siempre negativos- consiguientes, hemos prestado escasa...."


Referencia:
Baigorri, A. (1998), " De la terra ignota al jardín terrenal. Transformaciones en los usos y funciones del territorio en la urbe global.", Ciudades, Num. 4, pp. 149-164
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7.19.1997

¿De la decadencia a la recuperación del Casco Antiguo? (1997-98)

Hay varias versiones del fichero, de 1997 y 1998 pues trabajé los mismos materiales para un curso sobre comercio en el Casco Antiguo organizado por los gestores de un Plan Urban, y un debate en el Colegio de Arquitectos sobre la gestión urbanística. Este en concreto corresponder al curso sobre comercio.

Fragmento (acceso al texto completo abajo) 

"Vamos a acercanos al casco Antiguo de Badajoz desde dos perspecti-vas. En primer lugar, vamos a situarnos en este espacio problema, porque sin duda el casco antiguo constituye hoy para la ciudad no un recurso, como a veces utópicamente pretendemos, sino un auténtico espa-cio problema con el que desde hace veinte años no se sabe muy bien qué hacer. Es un espacio problema, además, que tiene unas dimensiones tanto reales como simbólicas.
Y, en segundo lugar, intentaremos acercarnos a este espacio desde la perspectiva que más os puede interesar ahora mismo, al menos a quienes realmente tengan voluntad de incorporarse a la trama comercial del centro de la ciudad. Pero, respecto a esta segunda perspectiva, como imagino que son más ricas vuestras propias experiencias, y sobre todo los conocimientos que habéis venido  adquiriendo durante el curso, creo que más bien debemos construirla reflexionando entre todos.
¿Por qué he hablado antes de las dimensiones reales y simbólicas del problema?. Sencillamente  porque para los sociólogos es particularmente cierto el principio de que cuando los hombres definen una situación como real, es real en sus consecuencias.
Los sociólogos partimos de la convicción de que no existen problemas objetivos, sino de que los problemas son construcciones sociales. Al fin y al cabo, sociedades cultas, avanzadas, no sólo civilizadas sino civilizado-ras, han convivido largamente con situaciones  como la esclavitud, la segregación racial, la sumisión brutal de las mujeres, el culto a las armas, el hambre...  que hoy la mayor parte de los pueblos  aunque no todos  consideran intolerables a la dignidad humana.

Esta reflexión yo creo que es ineludible frente a la cuestión que nos ocupa. Desde hace casi dos décadas los pacenses venimos preocupándo-nos, por razones e intereses muy diversos, por lo que denominamos la decadencia y degradación del casco antiguo. Parece a veces, tal y como se plantean las cosas, que esa degradación se haya venido produciendo a lo largo de este tiempo, y nuestra actitud proteccionista aparece así como si se tratase de una reacción ante la misma.
Sin embargo, en 1977, hace justamente veinte años, cuando el arquitecto Fernando Chueca Goitia, uno de los que primero se interesó en España por la conservación de los cascos antiguos, publicó un libro que levantó ampollas urbanísticas, titulado La destrucción del legado urbanísti-co español, este urbanista apasionado por el patrimonio histórico situaba a Badajoz en un nivel de destrucción 9, sobre 10. Solamente Albacete, Ciudad Real, Guadalajara y Soria, de las 50 capitales de provincia españolas, alcanzaban un nivel 10 de degradación urbana de su patrimo-nio.

Es decir, durante varias décadas, la sociedad pacense no sólo había asistido impertérrita a ese proceso, sino que animaba incluso en ocasio-nes, como signo de progreso, las actuaciones urbanísticas que iban convirtiendo la situación  como ya apuntaba Chueca Goitia hace dos décadas  en prácticamente irrecuperable. Veamos algunos datos que creo apoyan esta interpretación. Muy especialmente Chueca Goitia denunciaba en aquella época la destrucción de la fortificación tipo Vauban que rodea el casco histórico. Escribía entonces que “fue un verdadero dolor que todo esto desapareciera por un mal entendio espíritu de modernidad. Podían haberse mantenido esos baluartes con jardines al pie separando la vieja ciudad de los ensanches y abriendo las puertas necesarias para una fácil comunicación. Hoy tendríamos el ejemplo de una plaza fuerte completa, como sucede con la vecina Elvas, que los portugueses han sabido conservar admirablemente”. Asimismo, señalaba cómo “la Plaza Alta, después de un largo abandono, empieza a despertar al interés de los pacenses”. Más o menos por las mismas fechas, el periodista Eduardo Barrenechea, uno de los más importantes de la época, visitaba nuestra ciudad escribiendo su famoso libro sobre La Raya de Portugal, y encontra-ba asimismo desidia urbanística por doquier.
Son importantes estas referencias, sobre todo porque en los últimos dos o tres últimos años hemos asistido a una auténtica reescritura de la Historia de la ciudad, cómo la que Orwell imaginaba en su novela ‘1984', haciendo a los anteriores gobiernos municipales responsables de una ‘destrucción’ que, antes de iniciarse siquiera la Transición a la democracia, se había completado. Se podrá acusar ciertamente, a todos los últimos gobiernos locales  incluído el actual, que pasado con creces el meridiano de la legislatura, no parece haber avanzado mucho en la recuperación del casco  de no haber sido capaces de arbitrar medidas de recuperación efectivas, incluso de haber fomentado la especulación con algunas de las escasas e ineficaces políticas que se han aplicado. Pero lo que es de todo punto innegable es que la destrucción del centro de la ciudad se había producido hace ya veinte años: el hito definitivo de esa destrucción no es otro que la Calle Mayor, que se constitutuyó hace dos décadas en frontera definitiva entre la ciudad y su resíduo histórico. Pero vamos a justificar estas afirmaciones.

En cualquier ciudad la evolución de la población es el primer y principal indicador de la decadencia o vitalidad de los cascos antiguos. Si el casco no está habitado, por mucha calidad histórico artística que tenga termina degradándose, como ha ocurrido en tantas ciudades españolas. Y en mucha mayor medida si además, como ocurre con el de Badajoz, no es, desde el punto de vista arquitectónico y artístico, de una calidad notable.

Efectivamente, en el caso de Badajoz, como en tantas otras ciudades, hemos asistido en las últimas décadas al vaciado del centro de la ciudad, en beneficio tanto de las periferias surgidas a finales del siglo XIX (Barrio de la Estación y San Roque), como sobre todo de los nuevos ensanches promovidos en los años '40 (Santa Marina) y '70 (San Fernando, La Paz, Ordenandos, Valdepasillas...). La población del centro histórico de Badajoz, que llegó a ser de casi 33.000 habitantes en 1940, se ha reducido en el Censo de 1991 a menos de 13.000 habitantes.
Pero lo que yo pretendo con estos datos  no es mostrar lo que todos sabemos por obvio, sino más bien el proceso. Y me interesa destacar particularmente dos momentos: (...)"

Referencia:
Baigorri, A. (1997), ¿De la decadencia a la recuperación del Casco Antiguo?, Conferencia en Curso sobre Comercio, ITAE/Plan Urban, Badajoz
Acceso al documento


4.12.1997

Notas sobre cascos antiguos y gentrificación (1997)




"Si algo caracteriza mi posición ante los procesos sociales es el optimismo. He aborrecido siempre a los apocalípticos incontrolados. Por eso no quiero que se entiendan mis palabras como asomo de pesimismo, sino todo lo contrario. 
Pero no puedo evitar terminar con una reflexión: en los últimos años, Badajoz ha sido una de las ciudades españolas de más intenso crecimiento; y, como todas las ciudades grandes -hay que distinguir entre las grandes ciudades y las ciudades grandes-, siguen ofreciendo a una multitud de desheredados un sueño de mejora en sus condiciones de vida. 
Va a resultar muy difícil recomponer las piezas de un espacio, el casco viejo, que ha jugado y sigue jugando un papel fundamental en el proceso de asimilación de esa población que afluye: será difícil mientras laas condiciones en cualquier otra parte sean visiblemente peores que las de la ciudad, y mientras la gente tenga libertad -y ojalá la tenga siempre- para trasladarse a ella. Es a ese desafío al que en realidad hay que enfrentarse: o la sociedad garantiza, a través de los instrumentos del Estado del Bienestar, un lugar bajo el sol de la ciudad a todos cuantos lleguen a ella, o a lo sumo sustituiremos el casco antiguo por una legión de asentamientos de chabolas. 
En Badajoz mismo tenemos el ejemplo: las canteras del Calamón surgieron, primero como asentamientos de chabolas, cuando todavía el casco antiguo estaba ocupado por las clases medias; es decir, cuando no disponían, como apuntaba el autor recién citado, de esas casas sólidas, bien urbanizadas, y para ellos sumamente confortables. Y acabamos de ver, apenas hace unos meses, con la trágica riada del Rivilla y el Calamón, las consecuencias de aquella ocupación incontrolada. 
(...)
Respecto a la primera pregunta, las experiencias tanto en España como en el extranjero nos dicen que sólo han funcionado con efectividad dos mecanismos, no siempre planificados:
 
a) Lo que se ha llamado la "gentrificación", esto es la reconquista del centro por parte de las clases medias ilustradas, que valoran ciertos elementos de calidad ambiental, posibilidades de desplazamientos peatonales, espacios de convicencialidad, etc. Naturalmente, cuando esto se ha producido, en los años ‘70 y sobre todo ‘80, ha sido en ciudades cuyo casco antiguo ofrecía auténtico valor histórico artístico, era fácilmente accesible para el tráfico rodado, estaba situado en una posición auténticamente central respecto de la centralidad económica de la ciudad... 
¿Puede darse esto en Badajoz?. De hecho, en los años ‘80 se han producido ciertos amagos en esta dirección. Bastantes profesionales nos instalamos, incluso nuestros centros de trabajo, en el casco, justo en el momento de mayor decadencia; sin embargo, una buena parte hemos huído años más tarde, fundamentalmente porque la degradación no se frenaba. Por otra parte, este modelo provoca especulación y ha conllevado en aquellas ciudades en las que ha tenido éxito la expulsión de la población tradicional del centro. 
b) La inversión pública, recuperando para usos institucionales muchos edificios, instalando equipamientos, comprando viviendas para su restauración y reingreso en el mercado, financiando la restauración... El casco histórico de Cáceres ha participado en parte de este modelo, como el de Santiago o el de Toledo, pero hay que decir que estos dos últimos nunca han llegado a estar tan degradados como el de Badajoz. Y, sobre todo, ¿tiene el casco de Badajoz un valor que justifique tan cuantiosas inversiones en una ciudad que tiene todavía carencias importantes en infraestructuras y equipamientos?. ¿Podría no obstante servir el Centro para obtener estas dotaciones?. Pero también, ¿merece de hecho la pena la conservación del casco antiguo de Badajoz?"

REF: Baigorri, A. (1997) "Apuntes de gentrificación. ¿De la decadencia a la recuperación del casco antiguo de Badajoz?", Jornadas sobre el Casco Antiguo, Colegio de Arquitectos de Extremadura, Badajoz

La primera parte del texto se recicló, para la ocasión, de una charla que había impartido en un curso sobre dinamización comercial del casco antiguo dirigido a jóvenes emprendedores.

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12.14.1996

Jornadas Badajoz, mesópolis transfronteriza (1996)

Material escrito y/o publicado de las jornadas sobre el papel transfronterizo de Badajoz y las ciudades de su entorno, celebradas entre el 11 y el 13 de Diciembre de 1996. Las jornadas profundizaban en un aspecto que en el Estudio Socioeconómico de Badajoz habíamos evidenciado: la vocación transfronteriza de la ciudad, hasta estonces de espaldas a Portugal.




Lo cierto es que no despertaron mucho interés en el mundo académico local, por no decir ninguno. Tuvo mucho impacto en la opinión pública de la ciudad, pero paradójicamente muy poco público. Algunos hubo, a quienes años más tarde se les llenaría la boca con ese concepto engañoso de Eurociudad, que pasaban por delante de la sala sin asomarse siquiera. 

Hoy, la naturaleza transfronteriza de esta conurbación es evidente para todos.

12.01.1995

Curso de Urbanismo y Estado del Bienestar (1995)



Curso de Urbanismo y Estado del Bienestar
Plan de Formación Continua de la Junta de Extremadura
Clave del curso: 95.11.B.12.01
Escuela de Administración Pública
28 al 30 de noviembre y 1 de diciembre de 1995
Dirigido a técnicos en urbanismo, sociología, geografía, servicios sociales y medio ambiente
de la administración autonómica
1995

Enlace al programa del curso