Artículo publicado en el diario Extremadura, en relación al conflicto social desencadenado por la demolición del antiguo Seminario de san Atón, en el centro de Badajoz, en donde me había instalado a finales de 1995 y ya había decido quedarme. Lógicamente, lo que salió adelante no fue esta propuesta, sino la vía de la especulación: una plaza sobre aparcamientos, que revalorizó automáticamente los caserones (con vocación anticipada de solares) del entorno. Aunque curiosamente, varias décadas más tarde, el vecino Hospital Provincial ha venido a parecerse en parte a lo propuesto para el solar del seminario.
" Los que tenemos alguna experiencia de planeamiento urbanístico estamos acostumbrados a los manejos de los especuladores, capaces de 'levantar' a todo un pueblo (bien inmediatas están las experiencias de Don Benito y Miajadas) sin otro interés que el lucro personal. Saben decirle a éste que no se le va a permitir levantar un segundo piso para la vivienda de su hijo; a ése que se le va a 'quitar' parte de su parcela; al peón de albañil que se va a quedar sin trabajo porque 'no van a dejar construir'; al agricultor que no va a poder construirse un corralón en su finca... Maravilla su capacidad para producir rebeliones sin que nadie sepa que lo único que les mueve es reconquistar la excesiva edificabilidad que el planeamiento anterior otorgaba como por arte de magia a su céntrico solar, y que generalmente el nuevo planeamiento ha venido a rebajar. Como si la edificabilidad de un terreno, cual el petróleo, se la hubiese concedido la Madre Natura aún antes de existir la ciudad.
En esta tesitura, es comprensible (aunque no justificable, y nunca moralmente aceptable) que en no pocos municipios se acabe optando por pactar paso a paso prácticamente todo el planeamiento con las 'fuerzas vivas' (osea con los grandes propietarios del suelo, los promotores y sus técnicos), con tal de poder llegar a aprobar el Plan con mil santos. A todos nos ha tocado, y desde luego esto se ve muy bien en el PGOU de Badajoz: que pasó de un Avance imaginativo y valiente a un proyecto en trance ya de aprobación definitiva, anodino y timorato, en el que quedan grandes espacios en blanco en lugares estratégicos para los que la figura urbanística a aplicar (si ésta existiese) sería la de "a negociar". En realidad, es la materialización en el Urbanismo de ese aspecto tan viejo de la lucha de clases al que los nuevos ideólogos a la violeta han dado en llamar 'corporatismo'; es decir, la presión de los grupos de poder fáctico sobre el Poder representativo.
Aunque ya no se lleve en estos tiempos de florilegios y componendas, creo que son precisos algunos planteamientos previos 'duros', como los de los párrafos anteriores, para poder entender el fondo de las movidas habidas a lo largo del proceso de revisión del PGOU de Badajoz en torno al hoy solar de la Plaza Minayo. Poco pudieron hasta que consiguieron que se derribase el seminario (uno de los pocos edificios antiguos del centro de Badajoz, por más que no fuese de gran valor artístico), y no cejarán hasta convertir el solar en una plaza que permita multiplicar los precios de los solares circundantes (porque los edificios cicundantes, aunque todavía edificados, no son viviendas sino ya mismo auténticos solares, oscuro objeto del deseo especulador); naturalmente, de las dos mil y pico firmas que avalan esa propuesta (que en sí no son ni un 0,2 % de la población de Badajoz), supongo que no más de quince o veinte acabarán obteniendo beneficio directo de todo esto.
La verdad es que si uno mira el asunto en términos puramente urbanísticos, resulta bastante absurdo construir una plaza al lado de una ya existente de más de 500 m², que a su vez está conectada con otra que hace de centro estratégico de la ciudad y que tiene una o dos Hectáreas de extensión. El casco antiguo de Badajoz precisa de algunos espacios libres, plazas y pequeños jardines más de los que hoy tiene, pero no precisamente en esta zona.
De otro lado, también es cierto que tampoco es 'otro' centro cultural lo que necesita esta zona. En un escaso radio se concentran la Casa de Cultura Estatal, el Centro municipal del Teatro López de Ayala, la Sala de Exposiciones del Colegio de Arquitectos, en un futuro posiblemente lo que resulte del traslado del Hospital Provincial, y algunos centros públicos más (eso sin contar con las actividades 'culturales' que la iniciativa privada desarrolla de vez en cuando en el Garaje Plá).
Si uno mira el asunto además desde la perspectiva del que vive y trabaja en el casco antiguo, las cosas pueden verse un poco más claras. Lo que realmente hacen falta en esta zona, en este nido de especulación, son viviendas sociales, son oficinas y despachos sociales, son locales sociales. Son espacios de vida y trabajo para aquéllos que prefieren vivir y trabajar en el casco antiguo y se encuentran con el freno de la especulación desatada (precisamente por la especie de propietarios y promotores que más han hecho por la decadencia de los cascos antiguos) en los últimos meses/años. Basta pensar en el gran número de Talleres Ocupacionales relacionados con actividades y servicios propios del centro de una ciudad que el Ayuntamiento podría instalar aquí (pues no sólo hay que pensar en la albañilería): Publicidad, Reprografía, Autoedición, Delineación Digitalizada, Diseño Artístico, Reparación electrónica, Servicios Informáticos a la Empresa, Hostelería, Vídeo..., en suma trabajos de futuro para los que falta cualificación. Uno puede imaginar sin esfuerzo un gran edificio por un gran espacio libre porticado interior (como en alguna ocasión ya se ha planteado); en cuyos bajos habría locales 'sociales' para este tipo de actividades, y en las plantas superiores viviendas sociales para los hijos del casco antiguo que ahora deben 'emigrar' a Valdepasillas.
Que no les va lo social, o no lo permiten los grupos 'corporatistas' de turno..? Pues a especular en beneficio público. En tal caso lo más oportuno sería mantener ese mismo edificio citado, que ocupe todo el solar con la misma altura y volumen del Hospital Provincial, pero con el mismo tipo de viviendas y locales de alto standing que ahora se ofrecen a los nuevos ricos de la ciudad en otros edificios cercanos. Por supuesto que acusarán al Ayuntamiento de especulador, como ocurrió al plantearse la remodelación del Centro Hernán Cortés. Pero lo que es por mí, ganas tengo de que sea mi Ayuntamiento el que se lleve las plusvalías, que algún servicio me llegará de eso, y no de que sea mi vecino, que además nunca me prestará el yate. Yo creo que algo más de un 0,2 % de la población de Badajoz votaríamos por eso. Todos los que deploramos la especulación, y especialmente a los especuladores que encima pretenden tener la exclusiva.
En cualquier caso, el impasse en que se encuentra el dichoso solar es una buena excusa para que el Ayuntamiento de Badajoz rompa una mala costumbre y convoque un auténtico concurso público de ideas para la resolución formal, funcional y patrimonial de este espacio. De toda la imaginación que hay dispersa por la ciudad algo bueno saldría. Seguro."
Referencia: Baigorri, A. (1989). El solar de San Atón: contra especulación, imaginación. Diario Extremadura (19 de febrero). pág. 5
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