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6.06.2012

Transiciones ambientales y participación. Ensayos de Sociología Ambiental (2012)






El libro recoge, entre otros materiales, los producidos en el II Encuentro de la Red SOCMAYS (Comité 21 de Sociología y Medio Ambiente de le Federación Española de Sociología), celebrado en 2009 en la Universidad de Extremadura
Los capítulos propios que se pueden encontrar en el libro, además de la Introducción, son:

  • CAMBIO GLOBAL, VULNERABILIDAD Y RESILIENCIA: EL PAPEL DE LAS CIENCIAS SOCIALES pp 55-66 (Artemio Baigorri)
  • NI EN MI CASA, NI EN LA TUYA: ALTRUISMO AMBIENTAL Y CONFLICTOS (Artemio Baigorri, Mar Chaves) pp 128-142
  • EL DEBATE NUCLEAR: EL PERSISTENTE RECHAZO DE LA OPINIÓN PÚBLICA ESPAÑOLA (Artemio Baigorri, Mar Chaves y Manuela Caballero), pp 175-189
  • ¿HACIA EL NUCLEARISMO POSTKYOTO? MODELOS NUCLEARES DESDE UNA PERSPECTIVA INTERNACIONAL (Artemio Baigorri, Manuela Caballero y Mar Chaves) pp 247-266

Referencia:
Baigorri, A., ed. (2012), Transiciones ambientales, Amarú, Salamanca


Enlace al libro

4.17.1990

Espacios naturales y ordenación del territorio (1990)

Es una conferencia conferencia pronunciada en la Universidad de Zaragoza en abril de 1990, en el marco de unas Jornadas de Divulgación Ecológica. Una de mis tres únicas intervenciones en Aragón desde que emigré. En ella resumí todo lo que hasta ese momento había reflexionado en torno a la Ordenación del Territorio y la Urbanística.

"La primera parte plantea una introducción a las Ciencias del Territorio, bajo el paradigma de la Síntesis Ecológica. La finalidad principal de este tipo de conocimiento de la realidad física consiste en la ordenación equilibrada del medio físico en
que se desenvuelve la vida del Hombre, en función de las necesidades a corto, medio y
largo plazo de éste como especie histórica. La segunda parte pretende un acercamiento,
desde esta perspectiva, al caso de la comarca natural del Moncayo.
Como las 'Jornadas de divulgación ecológica' van dirigidas a un público compuesto
básicamente de estudiantes universitarios, he incluído mediante notas a pie de página
algunas referencias bibliográficas que les permitan ampliar sus lecturas sobre el tema.
(...)
El Ecologismo, como la Reforma en los siglos XVI y XVII, la Ilustración en el siglo
XVIII, o el Socialismo en los siglos XIX y XX, va a ser el paradigma no ya de este último cuarto de siglo que estamos viviendo, sino sobre todo del siglo XXI. A su vez,
como ha ocurrido con esos otros modelos civilizatorios, el Ecologismo sólo será paradigma de nuevas formas de civilización si, como aquéllos otros, consigue ofrecer una nueva síntesis que contenga, junto a las nuevas perspectivas que ofrece, todo lo que de progreso contienen los paradigmas precedentes. Unicamente en este sentido puede
hablarse de Síntesis Ecológica, y sólo por esta vía pueden superarse las aparentes contradicciones entre Progreso y Medio Ambiente, entre crecimiento económico y Calidad de Vida. No es extraño así que los sociólogos integradores descubran, al analizar las características del nuevo paradigma, "un cierto paralelo con ideas e ideologías políticas del pasado" (1) Por supuesto, estos planteamientos parten de una concepción positiva y dialéctica del progreso humano.
(...)
En realidad, la cita de Reclús que acabamos de leer es la mejor síntesis que nunca haya
leído del objeto de lo que hoy conocemos como Ordenación de Territorio, que en realidad no es mucho. Hablar de O.T. es hablar de conceptos muy diversos, y a veces incluso divergentes, según la perspectiva que tomemos. "Ocurre con ellas, como con otras cuestiones, que su conocimiento es más intuitivo que discursivo, pues se adaptan más a una noción que a una definición" (6). Desgraciadamente está por desarrollar una Ciencia del Territorio, autónoma en su metodología y conceptos, y hasta que tal ciencia haya adquirido carta de naturaleza seguiremos navegando en disquisiciones más o menos interdisciplinarias, o más exactamente en peleas entre disciplinas que se acercan al territorio, a menudo, desde presupuestos y con objetivos diametralmente opuestos. Algún día saldrán de esta misma Universidad los diplomados en Ciencias del Territorio, sea por la rama de Urbanismo, sea por la de Ruralismo (7), o sea por la de Ambientalismo y Paisaje; esperemos que no los llamen 'ingenieros urbanistas', 'ingenieros territoriales', 'ingenieros en sistemas ambientales' o algún otro pretencioso término tecnocrático.
Por ahora, y en tanto construímos esa nueva ciencia, conformémonos en definir de qué
modo se acercan a eso tan vago de la Ordenación Territorial los diversos agentes que de
una u otra forma intervienen en su gestión.
(...)
Vamos a centrarnos en un aspecto de la Ordenación Territorial que nos permita hilvanar, al ir bajando de lo general a lo particular, con la última parte de esta sesión, que
dedicaremos al Moncayo. Hacia 1977 iniciamos una rudimentaria reflexión sobre la
competencia por el uso del suelo, con un análisis sobre el espacio agrario en el Alfoz de
Burgos dentro de los trabajos previos a su Plan Director Territorial; luego he podido
repetir el análisis más a fondo en áreas muy diversas como las ciudades de Alicante,
Puerto de Santa María o Badajoz, la región de La Rioja o el Area Metropolitana de Madrid. Lo que en un principio entendíamos básicamente como un aspecto más de la tradicional oposición campo-ciudad, he venido intuyendo después que se trata de algo más, de una competencia en realidad multifactorial; a medida que he percibido cómo desaparecía la oposición campo-ciudad, al estructurarse el territorio de los países desarrollados en un contínuum crecientemente isomórfo (por encima de las diferencias paisajísticas derivadas de la diversidad bioclimática y geológica) directamente al servicio de la red de ciudades, he venido llegando a la conclusión de que ahora mismo los protagonistas de la competencia no son los campesinos frente a los urbanitas, sino una especie de todos contra todos. Y no hace falta acudir al básico ejemplo de los ecologistas urbanos que compiten, pretendiendo un uso biológico-estético de ciertos suelos caracterizados como 'espacios naturales', con los domingueros (que los desean para un uso recreativoresidencial), las grandes corporaciones industriales (que los precisan para instalar sus plantas de producción) o el Estado (que en ocasiones los precisa para situar sobre ellos grandes infraestructuras). Hay otras muchas competencias, que se dan dentro incluso de lo que podríamos llamar el bloque histórico productivista: los promotores inmobiliarios y turísticos compiten por ejemplo con las grandes factorías potencialmente contaminantes; unos y otros con las explotaciones mineras; los propios usos infraestructurales, dirigidos funcionalmente en beneficio de la maquinaria productiva, pueden hallarse en competencia con otros usos productivos agrarios, industriales o inmobiliarios. En cualquier caso, estas competencias no debemos olvidar que se dan en el marco de un sistema económico determinado, el capitalismo.
(...)
La primera consideración que hay que hacer cuando nos acercamos al Moncayo desde
las Ciencias del Territorio, la Ordenación Territorial o como lo queramos llamar, es que
constituye la mayor altura y la mayor masa frondosa que en un radio de 100 kms pueden encontrar al menos un millón de habitantes del área metropolitana del Ebro, entre
Zaragoza y Alfaro. De éstos, al menos 500.000 tienen una necesidad real de disponer de
un espacio como este para relajarse del estréss urbano. En este sentido, el Moncayo debe ser considerado como un parque metropolitano. Lógicamente aquí tenemos un primer punto de competencia por el uso del suelo: las grandes ciudades del valle lo necesitan para el ocio, mientras que los pequeños pueblos de la zona lo necesitan para seguir desarrollando su agricultura, su ganadería, su caza, su explotación forestal, como siempre lo han venido haciendo. Y, por esas contradicciones de las sociedades modernas, nos encontramos con que en términos democráticos no pueden prevalecer, sin más, los intereses de 1.200 almas que debe haber en la comarca, sobre el millón del área metropolitana"


Ref.
Baigorri, A. (1990), 'Espacios naturales y ordenación del territorio', Conferencia en la Universidad de Zaragoza
Acceso al texto completo

11.10.1983

Un pantano que Franco no inaugurará (1983)

"La historia del proyecto del embalse de Jánovas  tiene mucho que ver con con dos herencias dejadas a este país por los demonios de la Historia: el franquismo y la crisis energética..."

El artículo está recogido del boletín de la Asamblea Ecologista de Zaragoza, pero originariamente se publicó en el diario El Día de Aragón. De hecho, en la última página del pdf compartido se incluye una carta al director enviada por un lector del diario, en la que tachaba mi artículo de ingenuo y pronosticaba que en contra de mis esperanzas, el embalse se haría. Pues no, no se ha hecho. Hace poco lo festejaban




Referencia:
Baigorri, A. (1983), "Un pantano que Franco no inaugurará", Adobe, Num. 3, pag. 12
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7.08.1980

Las razones del agua (1980)





Entre 1978 y 1981 la actividad en torno al agua fue intensísima. Nos inventábamos comités, entes, frentes, cosas, como quien carga paja.... Más o menos como hacen ahora. A través de la batalla contra el trasvase conseguimos "recuperar" a algunos marxistas leninistas (o eso decían), perspectiva Mao (o eso decían) que años atrás nos llamaban pequeño burgueses (ellos, ja, casi siempre hijos de la burguesía, a nosotros) por ocuparnos de eso de la Ecología. 

Entre los documentos que generamos, uno de los más bonitos fue este pequeño folleto. La idea y los textos son míos, las citas poéticas de sus autores, y los exquisitos dibujos que me siguen encantando de José Luis Cano.  

Luego vino lo de la Nueva Cultura, y alguno con estas cosicas hasta se hizo diputado. Y es que el agua da mucho de sí, si la sabes administrar. Pero yo he sido siempre de regar a manta, de la vieja y mala cultura.




INDICE
ELLOS (2)
QUIEREN ARREBATARNOS EL AGUA (3)
ENFRENTANDO A PUEBLOS (4)
QUE VIVEN DESDE HACE MILENIOS (5)
DEL AGUA DEL MISMO RIO (6)
QUIEREN LLEVARLA A LAS FABRICAS (7)
DE LAS EMPRESAS MULTINACIONALES (8)
A COSTA DEL PRESENTE Y DEL FUTURO (9)
DE LOS PUEBLOS HERMANOS DE EUSKADI, RIOJA, CATALUNYA... (10)
... y ARAGON (11)
LOS PUEBLOS UNIDOS DEFENDEREMOS EL AGUA (12)



Referencia:

Baigorri, A., Cano, J.L. (1980), Las razones del agua, Comité Aragonés de Defensa del Ebro, Zaragoza

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8.30.1979

Extremadura Humillada Num 3 (1979)


Fue mi única experiencia como "director" de un "diario", que se publicó durante la semana del encierro de alcaldes extremeños en el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, en agosto de 1979, en protesta contra la aprobación de la central nuclear de Valdecaballeros. Bueno, tuve luego otra, igual de modesta, en 1983.

El nombre lo decidimos entre Gaviria, Serna y yo, y le hice una improvasada mancheta con sol antinuclear, dehesa y pajaritos. Yo mismo dibujaba las ilustraciones en el "calco" del ciclostil, a falta de poder incluir fotografías. 

Los textos eran míos, de Mario Gaviria, Juan Serna, José Mari Lagunas, Mila Rodriguez, Georgina Cortés y otros miembros del equipo de trabajo del informe que se publicaría con el título de "El modelo extremeño" (1980)

Impresa con una ciclostil que trajo el alcalde de un Ayuntamiento de la Siberia (que luego sería concejal en el de Badajoz) tirábamos unos centenares de ejemplares, aunque de un par de números hubo que hacer una segunda edición. 

El tercer número recogía la llegada de "los grises". Los grupos antidisturbios de la Policía hacían acto de presencia en la ciudad. Curiosamente, aún no habían llegado las cámaras de Televisión Española, aunque sí las de una cadena alemana. 


9.15.1976

Tudela: algo huele a podrido (1976)


Porque hay batallas que sí hemos ganado. Algunas incluso con muy poco ruido. "Secuestro común" llamaban los lectores a esta revista, casi órgano oficial de los carlistas "rojos" de Carlos Hugo, en la que este fue mi primer artículo. Había pasado a dirigirla un periodista, Vicente Calvo, que había sido mi "maestro" cuando empecé como corresponsal local de mi pueblo para el diario desaparecido "El Noticiero". Había publicado, también firmado con Gaviria, un artículo contra la autopista en la revista Andalán, y Vicente se había puesto algo celoso de que no se lo enviase a él (aunque en realidad lo había hecho a petición de las gente de Andalán), así que éste le prometí que se lo llevaría a él. Y así empecé un periodo de colaboración con la revista, en la que llegué a llenar un tercio de algún número. Cuando escribí éste tenía 20 años recién cumplidos. Hubiese preferido entonces ser capaz de hacer una gran canción digna de Bob Dylan, Donovan, Paul Simon o Cat Stevens, pero cada cual vale para lo que vale. Y se aguanta.




TUDELA: ALGO HUELE A PODRIDO

UNA MULTINACIONAL PAPELERA QUIERE PARTICIPAR EN LA DEGRADACIÓN DEL EBRO

Artemio Baigorri y Mario Gaviria



Cuando en Aragón nos ocupamos del problema del agua, de su utilización para fines ajenos a los intereses de sus más legítimos beneficiarios, la tierra y los ciudadanos que la beben, así como de su contaminación, nos olvidamos, las más de las veces, de mirar más allá de Caspe, por un extremo, y de Zaragoza por el otro, siguiendo el eje transversal de nuestra región. Sin embargo, más allá de uno de los extremos mencionados, sobre la zona del Valle del Ebro aragonés que se extiende entre Zaragoza y Mallén, localidad fronteriza con Navarra, se cierne en la actualidad un grave peligro: la contaminación de las aguas utilizadas para beber y regar. El mismo peligro es compartido por parte de la Ribera navarra, de Tudela a Cortes. La posible instalación de una central nuclear en Tudela ya ha sido comentada, aunque sólo por encima, por algunos medios informativos, y de ello, aunque el proyecto por ahora parece detenido, nos ocuparemos próximamente. Pero en estos momentos existe un peligro mucho más grave, desde el punto de vista contaminante, que una central nuclear. La cuestión es que el pasado 9 de abril el Pleno del Ayuntamiento de Tudela aprobó el Proyecto de instalación en sus tierras de una papelera.

El problema es enfocable desde varias perspectivas: línea no aconsejable para el desarrollo industrial de Navarra; deficiente ordenación del suelo urbano e industrial, al dedicarse 45 Has de regadío urbanizado a la instalación de una industria contaminante; atentado contra el desarrollo agrícola del Valle del Ebro..., y su gravedad exige un rápido tratamiento. En cualquier caso, hemos de tener presente que no podemos abstraer la cuestión de su contexto general: la lucha de clases.

Una fuente de contaminantes llamada «Transpapel»

Como hemos comentado más arriba, el 9 de abril de 1976 el Pleno del Ayuntamiento tudelano —con excepción de tres concejales— decidió la instalación en la ribera del Ebro de la factoría papelera denominada «Transpapel», mediante la aprobación de la venta de terrenos a la empresa interesada y con la declaración de la misma como de Interés Municipal, acogiéndose por tanto a los usuales beneficios municipales y forales.

Según afirma la propia empresa, su inversión va a ser de 2.000 millones de pesetas, que van a crear 260 puestos de trabajo. Nada habría de particular en el asunto, si no fuese porque la industria en cuestión, cuya intención es la de dedicarse a transformar el papel usado en reutilizable, va a verter en el agua destinada entre otras cosas al abastecimiento de agua potable de Zaragoza y otros muchos pueblos gran cantidad de sustancias altamente contaminantes, lo que lógicamente repercutiría asimismo en la calidad de los productos agrícolas regados por dichas aguas. La cantidad de agua necesaria para el proceso de fabricación es gigantesca. De ahí que su instalación vaya a llevarse a cabo en el mismo borde del Ebro, a sólo 6 ú 8 metros de altura con respecto al cauce, para poder tomar el agua necesaria sin dificultad, asimismo realizar el vertido de residuales. El problema estriba en que a lo largo del proceso de fabricación se van vertiendo en el agua utilizada micropartículas de metales, minerales y productos sintéticos, que se disuelven en el agua, siendo imposible realizar luego una perfecta depuración, ya que no se trata de materia orgánica en suspensión. El gran caudal del río tanto en invierno como en verano servirá para diluir entre sus aguas los residuos de la depuradora; ante esto, la empresa, el 50 por ciento de la cual es propiedad norteamericana, alega que en EE.UU. o Suiza este tipo de fábricas no contaminan, dado el rigor de la normas y los escrupulosos controles que se realizan. Ni que decir tiene que no podemos hacernos semejantes ilusiones. La realidad de la fantasmagórica «Comisión Ministerial del Medio Ambiente», la no publicación de la Ley de Contaminación Atmosférica, así como la tolerancia ante la degradación del medio ambiente, nos hacen pensar que la empresa multinacional que nos ocupa no va a estar dispuesta a hacer un gasto que no va a producirle beneficios siendo que no se le obliga a ello. Su «altruismo» colonial no llega a tanto, ni tampoco a mucho menos.

En cualquier caso, los navarros piensan que es suficiente la degradación de sus aguas producida por las papeleras de Leiza, Allo y Sangüesa, entre otras industrias contaminantes, como para que a ellas se les sume otra.

Está comprobado que la papelera es la industria más despalmadora de agua. Los agricultores valencianos consiguieron oponerse a la instalación de una de esas fábricas en el Alto Turia (concretamente en Teruel), y los pescadores y marisqueros gallegos están llevando a cabo en la actualidad una dura batalla contra las papeleras de las Rías, mientras en la Ribera, con toda tranquilidad, «me toda su cachaza», dirían en mi pueblo, un consistorio municipal aprueba contentísimo un proyecto para la instalación de una de ellas sin conocer la realidad de las mismas, y en unas condiciones de ensueño. Resulta curioso que el mismo Ayuntamiento se haya opuesto a la instalación de la Central Nuclear, por la contaminación de las aguas. Con todo el riesgo que presentan las Centrales Nucleares, contra las cuales la lucha ha de ser larga y dura, el grado de contaminación de las aguas utilizadas, caso de que no se produzca un accidente, es ridículo comparado con la degradación de las mismas producida por una papelera. La degradación del río Aragón en ciertas épocas del año —gracias a la papelera de Sangüesa es realmente alarmante, siendo constante denuncia por los Sindicatos de Riegos y las Sociedades de Pescadores.

Pero lo tremendo, lo más grave, es que la fábrica se instalará más arriba de la toma de agua para el abastecimiento de Tudela, del canal de Tauste y del Canal Imperial de Aragón, del que bebe Zaragoza además de otros pueblos; lo cual constituye un verdadero acto de falta de solidaridad, por parte de quien ha permitido tal emplazamiento, con las regiones hermanas.

Por otra parte, habría que saber a nivel exacto hasta qué punto se van a ver afectadas las tierras regadas por ese agua contaminada. No olvidemos que a lo largo de muchos kilómetros ya proliferan en la actualidad los peces muertos en las orillas del Ebro.

Un negocio redondo

Pero «las cosas de Transpapel» no terminan en la contaminación. Es probable que el despilfarro del Patrimonio Comunal de Tudela, parte del cual se va a utilizar para la instalación de la factoría, motive un verdadero escándalo.

Las 45 Has de tierra de huerta vendidas por el Ayuntamiento (30 has para su utilización inmediata y 15 de reserva) constituyen no sólo la mejor localización posible para una industria en España, sino también una de las mejores de Europa. Las características del terreno, que se va a vender al ridículo precio de 100 pesetas el metro cuadrado, son excepcionales. Además del río, junto al terreno pasa una línea férrea electrificada de doble vía (de la que pueden sacar una derivación para el movimiento de las materias en la propia fábrica) integrada a la red nacional, teléfono automático con líneas disponibles, télex, carreteras nacionales, proximidad de dos cruces de autopista, varias líneas de alta tensión y próximamente gaseoducto. Todo aquello que una industria puede desear tener más a mano lo va a tener casi regalado, como luego veremos, Transpapel. Sin contar con las obras de perfeccionamiento de la infraestructura que la Diputación deberá realizar de forma gratuita, al haber sido declarada la factoría como de Interés Municipal.

Pero la infraestructura es tan sólo una parte del negocio. Por otro lado, la forma de pago del terreno no puede ser más ventajosa, ya que, excluyendo toda forma de intereses, se programa así:

  • Año 1976: 10.000.000 Pts.
  • Año 1977: 10.000.000 Pts.
  • Año 1979: 6.000.000 Pts.
  • Año 1982: 4.000.000 Pts.

Si tenemos en cuenta que las subvenciones del Plan de Promoción Industrial de la Diputación Foral de Navarra pueden llegar a incluir un 20 por ciento del precio de adquisición de los terrenos, y que la inflación de estos últimos años supera el 15 por ciento anual, cabe deducir que la adquisición de los terrenos resultará prácticamente gratuita.

La otra cara es que, en función no sólo de la permanente depreciación de la moneda, sino asimismo por la creciente carestía del suelo industrial con estas características, el precio del terreno debería andar ya en la actualidad entre las 1.500 y las 2.000 pesetas por metro cuadrado, pudiendo alcanzar en los próximos cinco años las 3.500 pesetas. Esto por un lado. Por otro nos encontramos con que, a razón de los 80 puestos de trabajo por hectárea de suelo industrial que dan como media la generalidad de nuestros polígonos industriales, las 45 Has de tierra comunal debieran instalar 3.600 puestos de trabajo en lugar de los 260 de que habla Transpapel. Ni la Authi (ahora Seat) de Pamplona, ni la propia Seat de Barcelona, ni muchas fábricas que emplean 4.000 y 5.000 obreros han necesitado 45 Has de tierra dotadas con una infraestructura tan rica y completa como las que pretende esta fábrica.

Quizás hallemos la razón última de este desaguisado comercial en el hecho de que la única limitación en las condiciones de compra impuestas a Transpapel es que los terrenos se dediquen «única y exclusivamente a la fabricación de regeneradores de papel prensa y otros tipos de papel a partir del papel usado». Teniendo en cuenta que este tipo de industrias está adquiriendo creciente importancia mundial, y que Transpapel ha «comprado» tierra «para dar y vender», es decir, en cantidad desmesurada, bien pudiera ser que precisamente dedicase posteriormente la tierra sobrante a «darla» a alguna filial suya, o venderla a otras factorías papeleras que quieran instalarse allí. Además de a reciclar papel, Transpapel es muy posible que se dedique también a reciclar solares. Y no olvidemos que esos solares son propiedad comunal.

Sobran multinacionales

A más de uno puede llamar a engaño el hecho de que el presidente de la empresa a la que nos estamos refiriendo sea don Fernando Liñán Zofio, ex-ministro español de Información y Turismo. Sin embargo, tan sólo el 50 por ciento es propiedad española. La otra mitad pertenece por completo a la Polythermic Organization Limited (Estados Unidos, desde luego). Con ésta, son más de 65 las empresas multinacionales implantadas en Navarra a lo largo de los últimos diez años. Piher, Sanyo, SKF, Seat, Magnesitas, figuran entre las más importantes. Es radicalmente contradictorio el presente proyecto con las aspiraciones de muchos navarros, que claman por la creación de un verdadero Instituto Navarro de Industria y Recursos, que posibilitaría la creación de numerosos puestos de trabajo aplicando las exenciones fiscales y subvenciones a la industrialización propia y peculiar de Navarra.

Se está hipotecando el futuro del país. Existen en España métodos de reciclaje de papel en menor escala que, con una localización adecuada, deberían ser impulsados por nuestra tecnología, sin supeditarnos a patentes y tecnología extranjera y sin crear un gigantismo industrial en absoluto beneficioso a largo plazo. Al fin y al cabo, el obtener beneficios con el suelo comunal de Tudela y con el agua del Ebro es algo que los propios navarros también lo pueden hacer.

Una alternativa

Desde luego, muchos tudelanos están dispuestos a llevar el caso si es preciso, a los tribunales, y las alternativas al proyecto van surgiendo.

Supongamos que se puede llegar a una depuración perfecta, y que la fábrica es afectada por los regantes y consumidores de agua potable aguas abajo. A pesar de ello, su instalación en Tudela seguirá siendo una medida arbitraria e irracional. Acumular las fábricas en Tudela es contrario a los intereses de los pueblos que la rodean y, en consecuencia, contrario a Tudela, por cuanto su futuro está en parte condicionado por el futuro económico y demográfico de los pueblos de la Merindad.

En Ribaforada, aguas abajo de la toma de agua potable de Tudela, y del nacimiento de los canales de Tauste e Imperial, se realizaron al parecer negociaciones, pero indudablemente las condiciones de sus terrenos no podían semejarse a las de la Corraliza del Molino, término tudelano donde se halla el solar «vendido».

Sin duda alguna, el lugar más adecuado para su instalación, caso de resolverse, naturalmente, las cuestiones técnicas, sería Buñuel, el pueblo de la zona con mayor porcentaje de trabajadores por cuenta ajena —jornaleros—, 420 de 2.828 habitantes, a sabiendas de sus insuficiencias debido a estar relativamente marginado de los circuitos industriales, carreteras general y ferrocarril. La instalación en esta comarca polarizaría en unas áreas cercanas a 16.000 habitantes, de los cuales unos 1.400 son jornaleros, más del 80 por ciento eventuales, que necesitan en consecuencia puestos de trabajo permanentes. Las cercanías de Ribaforada serían un lugar idóneo.

De cualquier forma, está claro que una fábrica de menos de 300 obreros no va a resolver los problemas agrícolas de 1.400 trabajadores eventuales. Por el contrario, si las subvenciones a fondo perdido, los créditos y las facilidades que se dan a la industria multinacional, se diesen para instalaciones ganaderas acompañadas de una redistribución de tierras y de una revalorización de los Montes Comunales, posibles regadíos en Cabanillas, Fustiñana, Ablitas, etc., tendrían un efecto multiplicador mayor y colonizador multinacional menos. Las líneas del desarrollo navarro, como las de todo el Estado español, no pueden seguir siendo convergentes en la industria. Antes al contrario, debe planificarse el desarrollo con vistas a una revalorización de la agricultura.

Una vez más, nos encontramos ante una consecuencia de la planificación democrática de la economía. En el fondo, tan sólo una manifestación exterior más de la lucha de clases: consecución de rápidos beneficios por parte de una minoría a costa de los intereses de la mayoría y de la nación, frente a planificación democrática de la economía y control popular sobre el aprovechamiento racional de los recursos naturales.

¡Quién sabe! A lo peor lo que pretenden es convertir rápidamente el Ebro en una cloaca inservible para regar, para de esta forma, cuando la oposición al mismo no tenga sentido, poder realizar tranquilamente el trasvase.

El peligro contaminante de la papelera de Tudela va a ser una buena prueba para conocer la verdadera utilidad de la Comisaría de Aguas del Ebro, del M.O.P. y saber si realmente cumple su función de guardián de la potabilidad del agua del Ebro. No fuera a ser que ocurra como en Valencia, donde la Ford, ante las protestas populares por arrojar los residuos venenosos a la Albufera, ventiló el asunto arrojándolos a partir de entonces en la acequia de riego más importante de la comarca, envenenando cultivos, y desde luego, envenenando la Albufera porque a ella van a parar las aguas sobrantes de la acequia. Ni en Tudela, ni en la ribera del Jalón, ni en ningún otro punto de la cuenca del Ebro debe ser permitida una factoría de las características de Transpapel.


Referencia; Baigorri, A. (1976), Tudela:algo huele a podrido. Esfuerzo Común, Num. 239, pp. 40-41



 

1.21.1976

(con M. Gaviria) La Ribera contra la autopista (1976)




Mi primer artículo "serio", cuando apenas andaba en 2º de Periodismo, en una revista considerada entonces muy sesuda, ANDALÁN. Andaba atacando las dinámicas derivadas de la construcción de la Autopista del Ebro en mis crónicas locales en el diario EL NOTICIERO, y ayudando a mi padre (o más bien metiéndole en el lío), Presidente de la Hermandad de Labradores de Mallén, a organizar la oposición, con la asesoría legal del que luego sería alcalde de Zaragoza por el PSOE, Sainz de Varanda, y la asesoría en agit-prop de Manuel Porquet Manzano, un antiguo exiliado republicano, por entonces agricultor de Huesca dedicado al agit-prop en cuantos frentes podía. Y a los de ANDALÁN (o a Luis Granell, más bien) les gustaron mis crónicas y me pidieron un artículo. Pero como uno del consejo de la revista, Mario Gaviria, que acababa de escribir un libro negro contra el proyecto de autopista del Mediterráneo, andaba esos días por su casa en Cortes de Navarra, al lado de mi pueblo, al poco me llamaron para que lo hiciese con él. Después de charlar un rato, Gaviria me dijo que lo escribiese yo y que lo firmaba conmigo a ciegas, como así fue. Bueno, debía tener motivos para fiarse pues trabajamos juntos a partir de ahí durante diez años. Aunque como las cosas son como son, y muy libertarios de prédica pero clasistas de arriba a abajo, en la revista rompieron incluso el orden alfabético en la autoría.

Firmaba "Artemio J. Baigorri" porque en mis primeras crónicas de corresponsal unos años antes (todavía con Franco vivo) en El Noticiero, firmaba solo Artemio, pero algunas crónicas (que se salían del tiesto, y aun así me las publicaban) inquietaron a algún jerifalte de la capital, que creyó que las escribía mi padre, y hombre, siendo el Presidente de la Hermandad, no es de recibo, mire usted... Mi padre dijo que me pediría poner la J. de José (mi segundo nombre), para evitar confusiones, pero que de lo que yo escribía, si el periódico lo publicaba, él no tenía nada que decirme. Y ahí se quedó la J., mientras ejercí de periodista.  

"UNA AGRESION AL ESPACIO AGRICOLAEsta autopista, como todas las demás del país no son sino una expresión más de la supeditación del interés agrícola a los intereses de la gran burguesía industrial - urbana. Los grandes capitales catalanes y vascos necesitan una comunicación cómoda y se la montan, sin más. No les importa tener que destruir cientos de hectáreas del mejor regadío. Sus intereses están por encima de todo. Las autoridades no satisfacen de forma real ninguna de las necesidades del país a largo plazo. AI poco de comenzar su explotación se convierten en deficitarias y en ese momento las concesionarias se las traspasan al Estado, para que sea el país (nosotros, ¿saben?), quien enjuague las pérdidas.Parece, por otra parte, que los ingenieros, después de sus años de carrera, no han aprendido a diseñar autopistas. No saben todavía que una hectárea de huerta por la que cruza una autopista es un trozode vida muerto, una cantidad de alimentos menos, una cantidad menor de riqueza para el país. No han aprendido todavía que las autopistas si fueran necesarias, cosa discutible, deben pasar, al precio que sea, por el secano. (...) Nos encontramos con que por la zona de regadío del valle del Ebro, entre Tudela y Zaragoza (una banda de tan sólo 11 kilómetros de anchura), discurran tres canales, una línea de ferrocarril, varias tendidos de líneas eléctricas, de teléfonos, de telégrafos, dos carreteras, ahora la autopista y pronto un gaseodicto. Dentro de poco, los agricultores tendrán que cultivar el panizo en macetas, y los oficinistas de las ciudades comerán tornillos y neumáticos."


REFERENCIA Y ACCESO
Gaviria, M., Baigorri, A. (1976), "La Ribera contra la autopista", ANDALÁN, Num. 81, Enero, pag. 4
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