12.22.1993

Intervención Jornadas de Planificación Hidrológica (1993)

Texto de mi ponencia invitada en las Jornadas de debate sobre el borrador de Plan Hidrológico Nacional, organizadas por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en Madrid.


"     Aunque no esté formulada una Sociología del Agua, o una Antropolo­gía del Agua, pese a las modestas aproximaciones que algunos hemos hecho, sin embargo una Política Hidraúlica (término que prefiero, por más exacto, al de planifica­ción) no puede basarse, si quiere ser eficiente, justa y perdurable, exclusivamen­te en criterios técnicos, económicos o aún jurídicos, sino también, en criterios sociales. No en vano el agua ha sido, como he insistido en repetidas ocasiones, la causa de los primeros conflictos sociales conocidos en España, que datan de la época de la colonización romana1. Y sigue siendo la causa de algu­nos de los más agudos conflictos sociales de las últimas décadas, sea por la ubicación de embalses, sea por el reparto de agua entre pueblos, sea por los trasvases intercuen­cas (...)
Tal vez lo que voy a decir parezca injusto para con un documento que, en otros aspectos, hace notables aportaciones, pero da la impresión de que los regadíos se hayan utilizado única y exclusiva­men­te como instrumento metodoló­gico para justificar los trasvases1. Los tecnocráti­cos y antiagra­rios Planes de Desarrollo, aún tra­tando una temática mucho más am­plia, eran mucho más generosos ­con el regadío que este documento, monográfi­ca­mente dedicado a un elemento del que, por casualidad, el regadío es el principal con­sumidor. Parece cual si los ingenieros del MOPT ahora lo fuesen sólo de Caminos y Puertos, y no de Canales, habida cuenta del poco aprecio que les tienen. 
(...)la contradicción evidente en que se cae en la memoria del Plan. Pues de un lado se reconoce que "el regadío permite una mayor diversifi­cación de cultivos, más capacidad de adaptación a los cambios en la de­manda, y aumento en la garantía en la producción", es decir elementos claramente positivos desde una perspecti­va ecosistémica; pero de otra parte, como ya empieza a ser aburridamente habitual, se utilizan argumen­tos bioecológi­cos como arma arrojadiza contra el regadío. Parece que el regadío, y no las industrias químicas, no las centrales nucleares, no los vertidos urbanos, fuese el principal culpable del lamentable estado en que se encuen­tran los ríos españoles. Se llega a decir, por ejemplo, que los acuíferos más degradados desde el punto de vista de la contaminación "se corresponden, como es lógico (cito textualmente), con sectores rurales de intensa explotación agrícola". Sin duda las petroquímicas, las explotaciones mineras, las grandes áreas metropoli­tanas, las parcelaciones de segunda residencia o las urbanizacio­nes del litoral no guardan relación con los acuíferos más contamina­dos, a juicio de los redactores de la memoria del Plan.(...)En primer lugar, las tendencias en la agricultura de los países ricos parecen ir ahora mismo hacia la con­centración. Concentración en la gestión, pues los agri­cul­tores necesitan cada vez más tierra y mayores pro­ducciones brutas para sobrevi­vir, dado el valor decre­ciente de la unidad de producto; y concentración en el territorio, promocionándose tanto en la UE como en los EEUU el aban­do­no de tierras marginales, pues simultáneamente y de forma contradictoria con lo anterior se exigen reducciones globales de la producción para evitar excedentes. El regadío es sin duda la mejor respuesta a este desafío, a esta reconver­sión, pues concen­tra in intenso, y no in extenso. Sólo sólo este tipo de concentra­ción puede permitir la extensifi­cación de la agri­cultura que hoy se desea: per­mite obtener más, y además sin aumentar pro­porcio­nalmente los inputs ener­gé­ticos (salvo que el regadío se base en sistemas antiecológicos(...)en términos científicos no es sostenible el calificar de ecosistema natural a la dehesa, que es una tecnología productiva determinada por el latifundio y la baja densidad demográfi­ca, y basada como todas las tecnologías agrarias en la selección artificial de especies, mientras se tacha de ecosistema artificial al regadío. Las huertas milenarias de los pequeños valles afluentes del Ebro, de muchos valles de Cataluña y el Levante, del Norte de Extremadura, de tantas otras zonas españolas, son ecológicamente mucho más ricas que algunos espacios supuestamente naturales mitificados por los que yo llamaría eco-4x4, en honor a los vehículos con los que les gusta patear el campo.(...)
En suma, se trata de encontrar un equilibrio entre los ecosistemas agrícolas tradicionales, más autorregulados, con menores necesidadades de energía externa, pero menos productivos, y los ecosistemas agrarios modernos, altamente productivos pero poco estables, poco autosostenibles, energéticamen­te poco eficientes y altamente contaminantes. ­Por ello he abogado repetida­men­te porque la transfor­mación en regadío debe plantearse no sólo en términos producti­vos, sino asimismo ecológicos. Y no pienso tanto en los estudios de impacto ambiental, que van orientados a aspectos de conservación muy particulares, como en una concep­ción mucho más rica del diseño. Yo no hablaría más de transfor­mación en regadío, sino de diseño de huertas. "


REFERENCIA:
Baigorri, A. (1993), Intervención en Jornadas de Planificación Hidrológica, Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Madrid
Enlace al texto completo


9.03.1993

Notas sobre el pare Colom (1993)

Angel Colom es un listo. Sobre cómo las gasta, y qué bien encaminado andaba yo en mis reflexiones de 1993 sobre el individuo, hay aquí una buena referencia. Sólo es uno más, uno de tantos, de los que tirando de fondos públicos, viviendo del cuento identitario, encima se permiten de vez en cuando acusar a quienes sí que viven (mal) de su trabajo, de sangrar a los pobres catalanes. 
Una de esas vomitonas intelectuales que de tanto en tanto sueltan, desde hace medio siglo, los que ahora sabemos listos del 3% ("el Sur vive del trabajo de Cataluña") me estimularon a escribir un artículo. Tomé unas notas para hacerlo, pero como tantas veces (ese dictum de mi abuela que me trae de cabeza, el que mucho abarca poco aprieta) luego no encontré tiempo para completarlo, liado con los estudios de Sociología, el trabajo, los niños, las batallas urbanas y demás.... Creo que, cambiando el nombre del prota, podría terminarlo y publicarlo ahora mismo, y seguiría plenamente vigente. 


"    El problema del pare Colom, me da la impresión, es que siempre ha vivido a la sopa boba. Tal vez me equivoque, pero intuyo que pasó de vivir de los padres a vivir de los curas, y acto seguido a vivir de la política. ¿Se le conoce algún oficio, o beneficio?. Si mi hipótesis es cierta, ello explicaría su desconocimiento de conceptos como "trabajar", "producir" o "vivir de", y esas tonterías que dice sobre que "el Sur vive del trabajo de Cataluña", o algo así. 
Naturalmente, el hecho de que, a pesar de que al menos tres millones de españoles se viesen obligados a emigrar a Cataluña entre 1950 y 1980, haya muchos más millones que nunca han vivido en aquélla región, unido al fuerte peso del lobby catalán en los medios de comunicación españoles, hace que mucha gente quede confundida. Si a ello unimos la máxima goebellsiana de que una mentira mil veces repetida termina por convertirse en verdad, tendremos los elementos necesarios para comprender la omnipresencia de esa idea falsa de que Cataluña nos da de comer a los pueblos menos afortunados de España. 
Yo he tenido la suerte de vivir varios años en Cataluña. Por esas cosas de las desigualdades, en mi región de origen no estaban implantados los estudios de Periodismo que quería cursar (el Sur incluía a buena parte del Norte de España hasta hace cuatro días), y casualmente en Barcelona los había implantado el Ministerio de Educación y Ciencia franquista. Como además no había medios, un pariente emigrado me buscó trabajo en su oficina, en una importante gasolinera. Vivía en la propia gasolinera, en unas minúsculas habitaciones con vistas a patio de luces deprimente que alquilaban a los camioneros, sobre un bar en el que por la noche pasaba de todo. 
Aquélla empresa era un auténtico paradigma de la estructura social moderna de Cataluña. El dueño, que hacía las veces de gerente, había obtenido la concesión en los años postbélicos del estraperlo; creo que había sido falangista. Llegaba el primero, efectivamente, pero pasaba toda la mañana sin otro quehacer que observar cómo trabajábamos los demás. Era una mezcla de patrón, padre y dios. Tenía un socio que casi nunca aparecía por allí, un yuppie en términos actuales, que llevaba un deportivo, y entre fiestas, inauguraciones de exposiciones y desfiles de modas atendía las necesidades financieras de la empresa pues tenía muy buenas relaciones con la alta burguesía. Por debajo del jefe, al frente de la contabilidad, había un joven aplicado que iba en vespa, perito mercantil y que por las noches estudiaba Económicas. Era catalán del interior, muy serio, pero conmigo siempre hablaba en castellano. Una vez me lo encontré en una manifestación por lo de Puig Antich, y con aquéllo y algunas frases suyas mi mente adolescente dedujo que debía pertenecer por lo menos al PSUC. Por debajo de aquél estaba mi primo, el charnego, plenamente integrado, feliz en Barcelona pero siempre añorante de sus tierras del Ebro. Llevaba el peso del trabajo en aquella oficina, y el dueño lo mimaba con pequeños privilegios, como el de colocar a su sobrino. Venía luego en el escalafón el hijo del dueño. La teoría era que debía recorrer todos los puestos antes de que llegase el momento de hacerse cargo de la empresa, y cuando lo contaban así en los primeros días uno se acordaba del tópico de los catalanes trabajadores. 
La realidad era que el niño estudiaba Económicas, y al cabo del día no eran más de tres o cuatro horas las que pasaba en la oficina. La realidad era que además figuraba en nómina a jornada completa, y era una ayudita para rebajar los beneficios contables, y en consecuencia los impuestos. "Tengo examen, papá..." le decía al jefe, y estaba tres o cuatro días sin venir. No recuerdo ya su nombre, pero sí que me repetía que si yo estudiaba y trabajaba en Cataluña tendría que aprender el catalán, "...eh?". 
Y por debajo estaba yo, el otro charnego, cariñosamente tratado por el jefe porque costearse los estudios trabajando de ocho a tres tenía su mérito, a su entender. "Así se consiguen las cosas, decía..." (Així s'arriba, amb treball, amb treball...). Pero como yo no podía faltar al trabajo por más exámenes que tuviese (y hay que decir que además no me perdía una película, un recital, una mani...), me dejé un par de asignaturas aquel primer año; lo que me hizo comprender que así sólo conseguían las cosas algunos, por ejemplo el hijo del jefe, pero no quienes debíamos trabajar para sacar adelante tanto nuestra vida como sus beneficios, para que el niño pudiese permitirse no trabajar "cuando exámenes".  
Corría el año 73. Franco se moría, pero no acababa. Las paredes aún chorreaban sangre de vez en cuando. Acudir al Fossar de Moreres era muy peligroso. Todo era muy peligroso, aunque no tanto como algunos pretenden. 
Colom no se inspira en las Ligas italianas, como se dice por ahí. Colom se inspira en los frailucos carlistones del XIX, y ese es su problema. Nuestro problema. Como en aquéllos, lo esencial de algunos nacionalistas de hoy es que niegan la legitimidad del régimen, y a partir de ahí no es posible el diálogo, sino la bravata, el desafío, el pulso, y cuando se sienten fuertes la violencia. Nunca el pacto. A algunos nos avergüenza que incluyan el nomitativo esquerra en el nombre de algunos partidos, pero tampoco debe extrañarnos. Ya el faccioso Cabrera, que a mediados del XIX sembraba el terror carlista en la Cataluña septentrional, anduvo aliado con el seudorevolucionario Atmeller. 
¡...Y aún hay a quien le resulta extraño que, en el centro de Europa, haya guerras tribales a un paso del siglo XXI!.   "

Sobre quién es este individuo, ahora bastante olvidado (aunque sigue viviendo de lo mismo) del que en 1993, cuando no existía Internet, no tenía tanta información:




REFERENCIA:
Baigorri, A. (1993), "Notas sobre el pere Colom", inédito, 2-9-1993, recuperado de http://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com.es/1993/09/notas-sobre-el-pare-colom-1993.html


2.28.1993

RH-, o el Cromagnon revisitado (1993)


(Febrero, 1993. Publicado en EL PERIÓDICO de EXTREMADURA)
De siete apellidos que me conozco, la mayoría son vasco-franceses. Tengo RH negativo, como mi padre y mi abuelo, y como ellos el cráneo "un poco más recto", al decir de Arzallus. Me asaltan oleadas de sentimientos cuando atravieso las montañas vascas, y en el hayedo milenario de Urbasa siempre me emociono. Me he criado en una familia de corte matriarcal. Estuve en jesuítas (se empeñaron en que aprendiese vasco, pero pronto lo olvidé). En la pubertad quise ser misionero, como Ignacio de Loyola. Y el Eusko Gudariak me pone carne de gallina. Aunque no me gusta el fútbol, y prefiero las reuniones con mujeres a las de hombres solos, pasaría una prueba de pureza étnica con mayor facilidad que buena parte de los carlistones dinamiteros de HB, o que sus abuelos y primos pijos del PNV.
Sin embargo, nací en un pueblo entre el Moncayo y el Ebro, alejado de Euskal Herria. Un pueblo hoy aragonés fronterizo con Navarra, y durante milenios fronterizo entre etnias, tribus, clanes y reinos. Allí nacieron mis padres, abuelos, y así hasta donde en mi familia se recuerda. Como nacieron los antecesores de tantos otros paisanos que llevan apellidos vascones más o menos castellanizados: Zaldívar, Cembrano, Larralde, Yoldi, Aristizábal, Espeleta, Gascón... Junto a ellos, en mi pueblo y quizás en mi persona, conviven en armonía costumbres y apellidos castellanos, aragoneses o navarros.
No estoy seguro de por qué aquellas familias, de origen vasco y de allende los Pirineos, arraigaron en mi pueblo. En la Reconquista, Alfonso el Batallador echó a los moros de las huertas del Ebro, ayudado por las huestes de pastores hambrientos del noble francés Gastón de Bearn. Hacia el siglo XVI, las hambrunas arrojaron a miles de familias de las montañas vascas a buscar el cocido en las tierras llanas del Ebro. Sea cual sea la explicación, la evidencia es que procedo, como la mayoría de mis paisanos, de una familia de inmigrantes, de maketos al revés.
Por mi aspecto, me han tomado por francés, por inglés, hasta por ruso, pero nunca por vasco. Por mi parte, no sabría distinguir a un vasco de un soriano o un riojano (las mujeres de Tafalla 'para arriba' me parecen menos atractivas que las de la Ribera del Ebro; pero no sabría decir si es una percepción meramente cultural, o si ya mis ancestros huyeron de las montañas buscando compañeras más hermosas que las de los caseríos). Me siento vagamente español, me declaro extremeño, y siempre perteneceré a las huertas bruscas, sensuales y liberales de La Ribera, como pregona mi acento. Y si en mi sangre hay mucho RH negativo, de esas tierras oscuras y violentas allende Urbasa, está mezclado con sangre castellana y aragonesa, tal vez incluso con gotas de sangre judía y mudéjar. Gracias a las mezclas el hombre de Cromagnon está cada vez más perdido y olvidado entre las espirales de mi ADN.
Sin embargo, por desgracia otros muchos han quedado, al parecer, atrapados por sus genes. Tal vez sean los descendientes de aquéllos que obligaron a mis ancestros a salir de sus montañas para poder comer. Temen incluso que puedan venir, de fuera, a perturbar el reinado de aquel mediohombre que no alcanzó a sustituir la garrota y el garrotazo por la dialéctica y el pacto. Sólo pueden darnos pena aquéllos que, como Xavier Arzallus, sienten orgullo por estar más cerca de un estadio inferior de la evolución humana.14-27/II/93

Ref:
Baigorri, A. (1993), "RH-, o el Cromagnon revisitado", El Periódico de Extremadura, 28 de Febrero, Pag. 3