11.04.1992

Solidaridad o independencia. Panfleto contra el todo... y contra el 15



"Sólo la propuesta de aquellas acciones
que proceden de móviles desinteresados
puede inspirar respeto por parte de los hombres
hacia aquel que las propone"
Inmanuel Kant (1794)





Si la defensa que pujolanes y leguileños han hecho del rapto de las sardinas ha sido tan débil como la generalidad de las intervenciones extremeñas, podemos estar tranquilos. Y de hecho, poco he leído tan ridículo (y poco digno de respeto, en los términos del apotegma kantiano que nos ilumina) como la pretensión de Leguina de convencernos de que tras la cesión vendríamos a recibir más dinero... ¿Nos creen tontos, son tontos, o lo hacen sólo por joder?. Tal vez Leguina precise releer al Tom Wolfe de "La izquierda exquisita" (digo releer porque es muy culto), aquel que dice: "Desde un principio era absurdo dudar de la sinceridad de la Izquierda Exquisita. Pero la idea funcionaba a dos niveles. En el primero...bueno, uno siente un sincero interés por el pobre y el desheredado, y una honesta ira por la discriminación. Nuestro corazón clama...bastante espontáneamente... Por otro lado, es decir al segundo nivel mental, se siente también un sincero interés por mantener un estilo de vida propio del East Side dentro de la sociedad neoyorquina. Y este interés es tan sincero como el primero, e igualmente profundo. El Izquierdismo Exquisito, a fin de cuentas, es sólo de izquierdas en el estilo; en el fondo forma parte de la buena sociedad y de sus tradiciones." O simplemente leer a un viejo catalán al que volveremos a citar, Almirall: "Mientras exista una peseta en España, Madrid podrá seguir presentándose con su disfraz de gran capital y reinar en medio de un desierto de miseria y de privaciones (...) Madrid tiene un recurso especial: vive de la política, gracias a lo cual se adjudica una parte sustanciosa del presupuesto de la nación".

En nuestro caso, salvo el artículo de Ibarra, que aporta elementos interesantes sobre el impacto de una fiscalidad progresiva en la distribución territorial del impuesto sobre la renta, casi todo lo que se ha visto ha sido, cuando no peloteo descarnado al presi, elucubra­ción historicista ("ya en tiempos de los iberos...", ha empezado alguien por ahí) o, lo que es más grave, lastímeros exordios que rara vez alcanzan a llegar a la exposición que, en buena oratoria, debe seguirle. Con muy buena voluntad en casi todos los casos, eso sí, y por primera vez con un cierto sentimiento de unidad, como hacen ellos. Pero no es suficiente.
Y es que, básicamente se han utilizado dos líneas de argumentación. De un lado se ha reciclado el concepto de Extremadura Saqueada que algunos hicimos popular en todo el país hace tres lustros; pero se confunde quien ha practicado el historicismo a partir de aquel concepto: el que la explicación del saqueo extremeño tenga orígenes históricos no quiere decir, ni mucho menos, que Extremadura haya sido saqueada por todo Dios, desde tiempos de los iberos (y es que hay quien hasta copiar lo hace mal). Mérida era una de las mayores ciudades del globo cuando Barcelona no existía. El reino aftasí de Badajoz se extendía hasta las orillas del Duero cuando el Condado de Barcelona era un pequeño reducto montañés. Y una cuadrilla de aventureros extremeños se hicieron, como quien no quiere la cosa, con medio continente americano... Extremadura, como todos los pueblos del planeta en uno u otro momento de su historia, ha sido saqueada y saqueadora, y no se trata ahora de pillarles manía a los italianos por haberse cargado a Viriato.
La segunda línea de argumentación no es menos nefasta. Se trata de una cierta utilización del concepto de solidaridad. Un concepto muy complejo que admite esencialmente dos interpretaciones. Una tiene origen religioso y aristocrático, organicista, y lleva ineludible­mente al concepto anejo de caridad. Los que tal argumentan buscarían que los nacionalistas, que empiezan con la glosa de Fichte, "Yo soy yo, y todo lo que está fuera de mí son artículos de consumo", hiciesen caso del seny e, inspirados por las excursiones piadosas a Montserrat, fuesen solidarios con nosotros, del mismo modo que organi­zan excursiones de cooperantes a los países del Tercer Mundo.
Aceptar, en defensa de la región, tales conceptos de saqueo y solidaridad, nos podría llevar a pensar, en términos casi racistas, en un pueblo incapaz de proteger lo propio, condenado a vivir de la limosna pública. Por eso es necesaria esta crítica de la crítica, para que sepamos dónde estamos y dónde no estamos. Y entre tanto que callen los maulladores a la luna, pues el ruido de sus llantinas no nos deja pensar.

El concepto de solidaridad que debe ser aplicado en el debate sobre la financiación de las autonomías no tiene nada que ver con la caridad. Es un concepto ampliamente desarrollado por la filosofía política, especialmente desde que Ibn Khaldun escribiese, en el siglo XIV, sobre la solidaridad social entendida como actividad cooperadora, y estableció el criterio de que cuanto más adverso es el medio en el cual se desenvuelve la vida de un grupo, más fuerte es la solidaridad entre sus miembros (tal vez ello explique la escasa solidaridad que se da hoy en la España rica). En el siglo XVIII los enciclopedis­tas retomarían y desarrollarían ese concepto, y Durkheim lo elevaría a categoría científica al hablar de la solidaridad mecánica, contractual, como instrumento de cohesión social en las sociedades avanzadas. Por ahondar más en las características reales y democráticas del concepto, digamos que la palabra viene del latín insolidum, una expresión jurídica indicativa de una relación tal entre varios individuos, que lo decidido o realizado por cualquiera de ellos obliga automáticamente a cada uno de los demás. Este concepto de solidaridad es utilizado, de hecho, como sinónimo de unión, colaboración, adhesión, y está muy relacionado con el concepto de solidez.
Una solidaridad, por tanto, muy distinta, que no implica en absoluto la necesidad, o bonhomía, de ayudar a los pobres. Primero, en nuestro caso, porque Extremadura ya no es pobre, sensu strictu; y segundo porque, aunque quienes tienen mayores niveles de renta per cápita la considerasen pobre, en tal caso podrían aplicar con razón y legitimidad lo que decía un estúpido catalán en una conocida tertulia radiofónica: "Yo prefiero ayudar a un somalí que a un cacereño". Y, efectivamente, es mejor que las limosnas se las envíen a Somalia.
La solidaridad que justifica nuestra indignación contra los nacionalpujolistas y su compañero de viaje Leguina es reflejo de un a modo de contrato social entre los pueblos; en el caso de España, tal y como se acordó en su día al unirse las coronas de Aragón y Castilla, en un proceso que se ha ratificado de contínuo, bien por la fuerza o por el consenso (Constitución). Un contrato por el que las partes se comprometen a beneficiarse mutuamente, por lo que mientras ello ocurre de este modo no puede hablarse de saqueo. Pero cuando, al decir de Maquiave­lo, no hay un beneficio mutuo sino que sólo estamos haciendo poderoso a un vecino/socio, entonces nos estamos hundiendo a nosotros mismos, pues pasado el tiempo nunca aquél reconocerá de dónde le vino su poder. Es ahora cuando surge el saqueo, y de él somos entonces nosotros los únicos culpables, especialmente si seguimos consintien­do cuando hay instrumentos jurídico/políticos para evitarlo. Pues como dice el que sin duda es el autor no catalán preferido de Pujol, "No se debe jamás dejar subsistir un desorden para evitar una guerra, pues no se la evita; lo que se hace es diferirla con grave perjuicio para el que tal hace".
Efectivamente, la irregular distribución en el territorio nacional de los recursos físicos aconsejó en su día la concentración de inversiones infraestructurales e industriales en una serie de puntos del Estado español, en la creencia de que las economías de escala permitirían un crecimiento más rápido y sostenido, del que indefectiblemente se beneficiaría el conjunto. Aunque los Polos de Desarrollo apareciesen en el franquismo, el proceso es muy anterior. No en vano Tuñón de Lara (catalanista aunque no catalán) dice que "habría que señalar los saneados negocios de la industria textil catalana gracias a la política proteccionista combinada con el monopolio, de hecho, en las colonias", y Angel Viñas habla de la "fuerte discrecionali­dad de la asignación geográfica y sectorial de la inversión industrial", o de la agricultura de las regiones del interior como "fuente de mano de obra y también mercado para la industria". Lamentable­mente, como aquí los sabios son como son, no se ha emprendido ninguna investigación en nuestra Universidad sobre disparidades regionales, en la que por ejemplo se contabilizasen las inversiones públicas en las distintas provincias españolas al menos desde 1850, la distribución de aportaciones impositivas al menos también desde el siglo XVIII y XIX, y la evolución del ahorro regional desde que existen instituciones de crédito. Sería sin duda sería muy interesante. Miren lo que pensaba nada menos que Valentí Almirall, fundador, con Pi y Margall, del movimiento federalista catalán, sobre las grandes fortunas de Barcelona: "En medio de la miseria general se alzan, orgullosas, las cabezas de varios ricachones, que recuerdan a las pirámides imponentes pero estúpidas que se ven en mitad del desierto egipcio (...) Todos esos cresos, todos, oídlo bien, han hecho sus capitales en tratos con el Estado, ya sea prestándole dinero, ya como contratistas de los servicios de la Administración general (...) Los que explotaban el trabajo de los negros en las colonias de América, y algunos arribistas de la Bolsa, son dueños de la mayoría o, mejor dicho, de la casi totalidad, de los suntuosos edificios de la ciudad de Barcelona".
Naturalmente, los beneficiados desmemoriados contra los que advertía Maquiavelo son hoy los nacionalistas catalanes. Como lo han sido repetidas veces a lo largo de los últimos cien años. Ahora que somos la once o doceava potencia económica del mundo, ahora que toca el reparto del capital acumulado, ahora la ideología nacionalista es utilizada para embadurnar la voluntad de estafar a los socios. Los escorzos de Pujol intentando llegar a lo alto del micrófono son un tararí que te ví, un lanzarnos que han sido muy aplicados y nosotros vagos y maleantes (no otra cosa que maleantes son los defraudadores). Y es que ya lo decía Ganivet en el 98: "He estado tres veces en Cataluña, y después de alegrarme la prosperidad de que goza, me ha disgustado la ingratitud con que juzga a España la juventud intelectual nacida en este periodo de Renacimiento. Y sin embargo, el renacimiento catalán ha sido obra no sólo de los catalanes, sino de España entera, que ha secundado gustosamente sus esfuerzos". ¿Puede decirse algo más claro y sintético cien años después?.
La cuestión es mucho más seria que todo lo que se está planteando, sobre todo a partir del momento en el que los pujolistas han lanzado su último farol. Contraria­mente a lo que podamos creer por los titulares de los periódicos ("Pujol se queda solo"), ahora es cuando empieza el problema. Al pedir la cesión de la totalidad del IRPF, el ex-banquero Pujol ha conseguido que partidos como el PP o IU hablen de no aceptar todo, pero sí parte. En esos partidos, evidentemente, el chantaje ha surtido efecto (aunque, afortunadamente no tienen responsabili­dades de gobierno).
La cuestión de fondo es mucho más seria, pero también mucho más simple, y por ello creo que debe descubrirse con valentía y frialdad. Se trata, efectivamente, como ha expuesto Ibarra, de una preferencia explícita por un modelo de asociación que rompe claramente el concepto de solidaridad que ha mantenido unido a este Estado desde el siglo XV, para bien o para mal. Hay un núcleo importante (muy importante, tanto cualitativa y cuantitativamente, y no sólo en CiU sino también en el PSC) de catalanes que consideran qua ya no necesitan del resto de España (que no vengan con tonterías de hechos diferenciales, porque aquí tenemos a esos pueblos de Gata que son tan raros que hasta hablan en gallego, y se sienten extremeños como cualquier otro pueblo). A su vez, esas actitudes están generando, en muchos de los restantes españoles, una actitud de rechazo hacia Cataluña, y por otro lado no me cabe duda de que en estas semanas las minorías étnicas (extremeños, andaluces...) deben estar soportando ciertas presiones en Cataluña.

Por ello, y para no seguir emponzoñando la vida del Estado durante décadas, como viene sucediendo práctica­mente desde la Primera República, el problema sólo puede resolverse también de una forma valiente y decidida: mediante dos referéndums. El primero, en Cataluña, con una pregunta clara y concisa: "¿Quiere usted la independencia de Cataluña, sabiendo que si sigue mantiendo sus lazos solidarios y contractuales con el Estado español, a Cataluña va a tocarle ahora dar más de lo que recibe?". Y el segundo, en el resto del Estado, con una pregunta no menos concreta: "¿Quiere usted seguir soportando por los siglos a los catalanes, o no le importa que se queden los muebles y aún la cuenta corriente, pero que se vayan de una vez a hacer puñetas?". Así de simple, crudo y solidario, porque la cuestión es doble: saber si los catalanes quieren seguir siendo españoles, y saber si al resto de los españoles nos interesa que lo sean.

Algunos ganarían con todo esto, incluso aunque se materializase el supuestamen­te peor escenario imaginable. Por ejemplo, saldrían ganando las minorías étnicas (andaluces, extremeños, aragoneses...), que se encontrarían con mayor libertad de la que hoy tienen para defender sus derechos en Cataluña, tanto en lo que al idioma se refiere como, en general, al respeto de su cultura. Tal vez entonces la embajada española pudiese hacer por ellos más de lo que hoy puede hacer el Ministerio de Educación y Cultura.
Fuese el que fuese el resultado, no cabe duda de que todos descansaríamos en paz. Por supuesto, creo que en Cataluña el resultado sería contrario a la independencia (en el resto de España ya no estoy tan seguro del resultado), y los pujolanes se lo pensarían mucho desde entonces antes de querer meter la mano en el bolsillo de España.

Pero entretanto nos atrevemos a devolver el farol con un farolazo, lo que hay que hacer en esta tierra son dos cosas: en primer lugar, no dejar de revindicar lo que es nuestro, no porque nos lo hayan quitado, o porque merezcamos una limosna, sino simplemente porque ahora nos toca a nosotros. Y en segundo lugar controlar a dónde se van nuestros dineros, no sólo los recaudados por el Estado. ¿Cúal es el destino de los ahorros extremeños que las instituciones financieras de la región se resisten a invertir en Extremadura, a prestar a los extremeños? Debemos saber dónde y en qué se invierte el ahorro extremeño, pues ese es un IRPF que la banca distribuye a su santo capricho.
Y por si acaso, los creyentes que recen a los santos de su devoción, pues no quiero pensar hasta dónde pueden llevarnos esos lituanos, antes polacos, tal vez mañana croatas, siempre fenicios...




Referencia:
Baigorri, A. (1992), "Solidaridad o independencia.Panfleto contra el todo...y contra el 15", Diario El Periódico de Extremadura (2y3/11/1992)



8.23.1992

Perspectivas globales. Tendencias y desafíos planetarios entre los rurales (1992)


El artículo es una versión ligeramente retocada del texto original, elaborado en 1986 con el título de "La tierra, recurso escaso y medio de producción", como documento base de trabajo para la VII Asamblea Mundial de los Rurales, por encargo de la Federation Internationale des Mouvements d’Adults Ruraux, organización vinculada a los movimientos cristianos de base en las áreas rurales. El texto fue redactado con la máxima simplicidad posible, dirigido a campesinos de muy diversas culturas. Los informes enviados por asociados de países ricos (Francia, Suiza, Bélgica, Canadá, España ... ), así como de países intennedios en la escala Centro-Periferia (como Portugal), y países subdesarrollados (Camerún, Tchad, Madagascar, Rwanda, Sri Lanka ... ) supusieron una ayuda inestimable
para elaborar esta síntesis sobre la problemática global de la tierra como recurso o, en términos más propios de países avanzados, lo rural.



"     El conjunto de las agriculturas del planeta presentan de un lado una problemática común. Problemas que se repiten cualquiera que sea el nivel de desarrollo o el sistema político imperante, y que por tanto afectan por igual a todos los países, tanto en lo que a las características del análisis se refiere como al planteamiento de cualquier tipo de alternativas.El éxodo ruralEs un problema ya histórico. Y, en diversa medida, afecta a todos los países por igual. Los jóvenes huyen del campo hacia las ciudades, en busca de un trabajo más suave, de mejores remuneraciones, de promoción personal y profesional, de mayor acceso a la oferta de la sociedad de consumo. Diríase que es una huida hacia una pretendida sociedad del bienestar, que para no pocos se manifiesta como sociedad del malestar. (...) 
El mercadoLa economía de mercado imperfecto se halla superpuesta, a nivel planetario, sobre países y regímenes políticos. El mercado mundial de materias primas y alimentos, controlado por las multinacionales, incide sobre el desarrollo económico de los campesinos de todo el mundo, desde la URSS a Malasia pasando por Inglaterra o España. Un mercado mundial en absoluto transparente que condiciona las políticas de todos los países, incluidos los dominantes (ni los granjeros norteamericanos se libran de ello). (...) 

El individualismoLas dificultades para que la cooperación se instaure como alternativa frente a la presión de intermediarios y multinacionales tiene su origen precisamente en este grave problema, que afecta por igual a los campesinos de todos los rincones del mundo (incluidos los de los países que restan con economías colectivizadas).El individualismo que caracteriza a los campesinos parece como si tuviese un origen ya atávico, cual si estuviese fijado incluso en los genes de la población rural. No hay que olvidar que el primer paso en el desarrollo de la agricultura fue la ganadería: el pastor,un hombre aislado en el campo con sus animales. El propio cultivador trabaja también aislado en una parcela de tierra delimitada, a distancia mayor o menor de los demás(...)
 
El clima y los cambios climáticosEs un tema que afecta por igual a toda la comunidad campesina del planeta. El desarrollo industrial y el elevado consumo de energía fósil, así como los grandes atentados contra la biomasa de las selvas tropicales, parece demostrado que puede conducir a importantescambios climáticos a nivel planetario.  Independientemente de dónde se generen esos cambios, independientemente de que vayan en la dirección de un enfriamiento o de un calentamiento de la atmósfera (sobre lo cual los científicos no se ponen de acuerdo), parece probado que antes de un sigloasistiremos a la desaparición de la agricultura en vastas extensiones (y posiblemente a la mejora climática en otras), a consecuencia de los cambios climáticos.
(..)
Las catástrofes ecológicas y la contaminaciónTambién de origen reciente, este problema, como el anterior, es todavía escasamente tratado en los informes sobre el desarrollo agrario. Sin embargo, es importante atender a los problemas nuevos, porque suelen ser crecientemente graves, mucho más graves para el futuro, no sólo del mundo campesino sino de la Humanidad, que problemas ancestralescomo el de la concentración de la propiedad de la tierra. 
(...)
 

Desigual estructura de la propiedadNo deja de ser común a toda la agricultura mundial, salvo en algunos países de economía colectivizada y en aquéllos que como Israel han ensayado fórmulas de colectivismo agrario, una injusta distribución de la propiedad de la tierra. La contradicción entre tierrassin hombres y hombres sin tierras se da por igual en los EEUU que en los países más pobres del planeta. Propietarios absentistas que a distancia y altamente mecanizados explotan miles de Hectáreas, mientras a su lado malviven miles de pequeños agricultoresdirectos que cultivan sin medios minúsculas propiedades. En este sentido la Reforma Agraria, en su contenido básico tradicional de reparto, sigue plenamente vigente en la mayoría de los países del planeta, por más que en los más avanzados se hagauna mezcolanza ideológica entre reforma de las estructuras de propiedad y reforma técnica.
En los países centrales del sistema, esta contradicción puede darse entre campesinos y banqueros, o aristócratas, o empresarios industriales, incluso entre los propios agricultores; en los países periféricos puede darse entre los campesinos sin tierra y las multinacionales o los caciques locales que poseen las grandes superficies. Pero la contradicción es la misma: pocos propietarios con mucha tierra, frente a muchos propietarios con poca tierra o sin nada. (...)
 
LA CRISIS AGRARIA EN LOS PAISES DESARROLLADOSEl supuesto desarrollo económico operado en los países centrales del sistema económico mundial no ha servido para solucionar algunos problemas seculares de la agricultura. Hemos visto cómo algunos de los problemas más graves que afectan a la agricultura mundial son compartidos por casi todos los países del planeta(...) 
La Geofagia.Podríamos definirla como el apetito insaciable de devorar tierra fértil. Esto se manifiesta de muy diversas maneras, entre las que podemos elegir algunas como más significativas, y en tanto en cuanto constituyen los más importantes frente de lucha. Todo ésto lo hemos definido en otros trabajos como la competencia por el uso de la tierra, en cuyo concurso los agricultores no son hoy día sino unos competidores más, generalmente los más débiles: (...) 
La banalización del paisaje.Las formas avanzadas de agricultura química, los modernos planes de transformación en regadío, el propio estilo actual de la agricultura occidental, están conduciendo a este fenómeno de banalización, que sólo se manifiesta en forma de mimetismo formal, y pérdida de valores culturales o estéticos, sino lo que es más grave en forma de un empobrecimiento acelerado de los ecosistemas y la desaparición del capital genético autóctono.(...) 
Perdida de peso político de los campesinos.Hasta el siglo XVIII, en algunos países hasta bien avanzado el XIX, y aún en otros hasta mediados del XX, los grandes terratenientes venían siendo el elemento fundamental del Poder político, y no es extraño que la legislación, la normativa y aún el derecho consuetudinario estuviese volcado a la protección y el fomento de las tierras de cultivo. (...) 
Excedentes.Un nuevo problema derivado de las "bondades" de la Revolución Verde, y, también hay que decirlo, del expolio que practican los países desarrollados sobre el Tercer Mundo. Curiosamente, en todos los informes sobre la agricultura de países avanzados aparecesistemáticamente el problema de los excedentes y la superproducción. (...) 
LOS MAS PESADOS LASTRES DE LA AGRICULTURA DEL TERCER MUNDOEn nuestra opinión debería distinguirse, al plantearse la problemática de la tierra en los países del Tercer Mundo, entre dos grupos de problemas: los problemas propios del subdesarrollo, y los derivados del neocolonialismo imperialista. Pues evidentemente según tengan uno u otro origen el planteamiento de alternativas de superación debe ser distinto, como distintas son las posibilidades de actuar en una u otra línea en los diversos países afectados. En fin, hay otro grupo de problemas que, si bien son propios delsubdesarrollo cultural y económico, vienen a ser agudizados por la omnipresencia del Imperialismo.
Lastres del subdesarrollo.Toda esta vasta problemática habría de sintetizarse en dos puntos para la reflexión, por cuanto influyen en todo el resto de determinaciones del desarrollo agrícola:
 
La superpoblación, en relación a los recursos objetivos disponibles en cada momento, sigue siendo evidentemente el mayor lastre que este grupo de países vienen arrastrando. Hay que tener presente que entre el siglo XVIII y finales del XX en los países avanzados se ha venido dando una disminución sistemática de las tasas de natalidad, y ello ha facilitado en gran medida el desarrollo del nivel de vida de los campesinos y la introducción de tecnologías apropiadas. (...) 
La despoblación de extensos territorios viene a ser la contrapartida del problema anterior.Areas superpobladas de bajos recursos frente a áreas de grandes recursos inexplotadasy con bajas densidades de población(...) 
Los atavismos culturales y de organización social, que si bien se demuestran como útiles para la conservación de ciertas sociedades, aparecen repetidamente en los informes como lastres para el desarrollo, por cuanto no pueden dar respuesta a los nuevos desafíos económicos y sociales.(...) 
La insuficiencia técnica, que hallamos no es exactamente lo mismo que las técnicas ancestrales (que pueden ser de utilidad en ciertas zonas, etapas y cultivos, si bien se manifiestan como dañinas cuando, como en el caso de las quemas y similares, se practicande forma abusiva e incontrolada) que se denuncian repetidamente en los informes.No es tanto la ausencia de técnicas modernas (que no siempre se han manifestado como viables), como la incapacidad técnica para encontrar soluciones adecuadas. Un saber que precisa una acumulación de capital y de conocimientos de siglos de agricultura:cómo hacer un azud, cómo trazar un canal de riego o una acequia siguiendo la máxima cota, y todo ello a la vez sin causar perjuicios ecológicos. No es tanto la falta de técnicas de importación como la ausencia de una técnica vernácula apropiada. (...) 
Lastres del colonialismo.Este grupo de problemas derivan tanto de la presencia física de las multinacionales como forma económica del neocolonialismo, como de la importación mimética de usos culturales, económicos y tecnológicos de los países desarrollados. En este sentido, la colonización de la que participan tantos miles de asesores, cooperantes y similares puede a veces ser casi tan dañina como la derivada del imperio de las multinacionales, y porsupuesto más peligrosa que los lastres propios del subdesarrollo.
La práctica del monocultivo de plantas agrícolas dedicadas exclusivamente a la exportación, para satisfacer las necesidades de lujo y las drogodependencias (café, té, azúcar, tabaco, coca, hachís...) de las metrópolis, (...) 

El despojo de tierras públicas, tierras de nadie y de todos y que tradicionalmente venían siendo cultivadas por los campesinos locales, para entrégalas a las grandes plantaciones industriales, bien sea de las multinacionales o bien estatales pero a imagen ysemejanza de las grandes explotaciones occidentales(...) 
La importación mimética de tecnologías duras derivadas de la Revolución Verde, que está provocando un mayor endeudamiento de los países (con lo que se dificultan otros proyectos), un agotamiento prematuro de las tierras por sobreexplotación, e inclusograndes catástrofes ecológicas de alcance planetario, y que al final se muestran incapaces de resolver los problemas fundamentales de los países. 
La inexistencia de infraestructuras básicas para el transporte y la distribución de las producciones, derivada así mismo de la presencia colonial, que conduce a los países a gravosas inversiones en infraestructuras útiles a las multinacionales (superpuertos, urbanizacion excesiva de grandes ciudades, refinerías, etc.)(...) 
LA DIALECTICA DE LOS HECHOS NUEVOSTampoco debe olvidarse que, mas allá de las estructuras económicas fundamentales, la sociedad en absoluto permanece estable. Y, del mismo modo que surgen nuevas problemáticas, ya reseñadas, derivadas de la contaminación industrial y del desorden ecológico,aparecen hechos nuevos que de una u otra forma pueden llegar a incidir, a veces de forma positiva, en la modificación de algunas de las estructuras profundas. Entre los hechos nuevos habría que reflexionar al menos sobre tres de ellos, en realidad íntimamenterelacionados: uno es común a todo tipo de países, mientras que los otros dos se manifiestan de alguna manera con mayor intensidad en los respectivos mundos. 
El despertar de una conciencia ecológica, surgida en los campus universitarios a finales de los años 60, pero que en los últimos años se ha extendido prácticamente a todas las capas sociales y en diversa medida a todos los países del planeta. Supone lapuesta en cuestión de los modelos de desarrollo salvaje impuestos en las últimas décadas en los países avanzados y en trance de imposición en los países subdesarrollados. La denuncia ecológica, por su carácter aparentemente apolítico, llega fácilmente a los mediosmasivos de comunicación, y se muestra como un interesante medio de lucha contra el desarrollismo y el colonialismo económico. (...) 
La vuelta al campo sólo se percibe como síntoma en ciertas zonas avanzadas de los países más desarrollados, y no nos referimos aquí a la ocupación del suelo agrícola con casas de recreo, sino a un fenómeno más profundo que, como consecuencia tanto de la conciencia ecológica como sobre todo de la crisis urbano-industrial, está llevando a muchos jóvenes originarios de las grandes ciudades a plantearse el oficio de agricultor como una alternativa más digna y futurible que el paro y la delincuencia.No obstante, también esta vuelta al campo puede a veces provocar problemas de competenciaentre viejos y nuevos agricultores(...) 
La irrupción de las tecnologías blandas, o dulces, está siendo por el contrario fundamental en los países menos desarrollados, en los que progresivamente van entrando más y más otras asesorías, que buscan la aplicación de tecnologías apropiadas a nivel de desarrollo local, haciendo síntesis de las técnicas ancestrales, de los recursos naturales y de los avances de la ciencia y la tecnología. "


REFERENCIA:
Baigorri, A. (1992), "Perspectivas globales. Tendencias y desafíos planetarios entre los rurales", Extremaduda, Año II, Num 2, pp. 49-57
Enlace a texto

3.09.1992

Extremadura. La Guía (1992)




Este libro es una de las más agradables experiencias editoriales que he tenido. En primer lugar, por los medios con los que trabajamos, tanto en la primera parte del proyecto (la investigación sobre recursos turísticos, recopilando todos, y digo todos, los recursos reales o potenciales de la totalidad de los municipios de la región), como en la segunda parte (la edición propiamente dicha). Era el '92. Había dinero para la promoción de una región que estaba perdida en recuerdos polvorientos y engañosos, totalmente desconocida para los españoles. El par de guías que existían entonces de la región prácticamente se limitaban a hablar de Mérida, Cáceres y Trujillo.

Era mi primer proyecto importante tras decidir escapar del Norte y la centralidad, y quedarme a vivir en Extremadura. Venía además de una experiencia traumática con ese tipo de trabajos, y no quería que se repitiese. Durante un par de años, entre 1984 y 1985, trabajamos en un proyecto precioso, a la sombra del programa Todo Bajo el Sol de la Secretaría de Estado de Turismo: hacer en las principales ciudades de playa españolas, simultáneamente, un análisis diagnóstico de los problemas de la ciudad, y una guía culta. Nada menos que una guía culta para turismo de playa. Yo trabajé las de Salou, Puerto de la Cruz y Maspalomas/San Bartolomé de Tirajana. Como idea (de Mario Gaviria) era muy buena, y el trabajo que al menos una parte del equipo hicimos, también lo fue. Pero luego nos estafaron , sobre todo intelectualmente. Los informes críticos no se difundieron, (aunque los Ayuntamientos de algunas de las ciudades analizadas fueron conscientes del esfuerzo y supieron aprovecharlo, como San Bartolomé de Tirajana/Maspalomas); yel programa Todo Bajo el Sol se fundió el presupuesto anticipadamente, y en vez de editar las guías, le regaló los textos a una editorial subsidiaria de Salvat, que los destrozó para hacer unas guías cutres y horteras en las que los textos salvados ni siquiera cuadraban, y para más inri nos robó la autoría, asignándosela a una colección de infames seudoescritores dispuestos a refritar y apropiarse del trabajo ajeno. Están en la Biblioteca Nacional, publicados en 1987 por Novatex y otras seudoeditoriales extranjeras (para las ediciones en inglés, francés y sueco debieron poner como autores a los traducores). Un desastre. No quería que volviese a pasar algo así. 

Y no pasó. La guía de Extremadura, construida a partir del trabajo de un gran equipo en un largo proceso de dos años, fue el mejor y más completo libro de viajes y de información turística sobre la región que se había escrito nunca, y creo que aún no se ha superado (tampoco mis propia guía posterior, por encargo de Everest, pudo superarlo, aún siendo, mal está que yo lo diga, también una buena guía). Se editaron nada menos que 25.000 ejemplares. Lamentablemente las batallitas internas y las habituales envidias hicieron que nunca se reeditase la guía tras el 92, a pesar de haber una gran demanda. Se plagió inmisericordemente, eso sí, en todo tipo de proyectos turísticos. No importa, porque era un recurso público, y para eso estaba.

Un cuarto de siglo después, puede serle de utilidad, aún, al viajero.



Referencia y acceso al texto 
Baigorri, A., dir (1992). Extremadura. La Guía. Barcelona. Folio

El texto se ha colgado incompleto. Se irá completando progresivamente hasta las 342 páginas que tiene el libro