11.20.1995

El derecho a la ciudad, revisitado. La ciudad como organización física de la coexistencia (1995)

Texto de la conferencia impartida en el curso sobre Rehabilitación Ecológica de Ciudades, o algo así, organizado por la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, en noviembre de 1995. Como se llevaba entonces la crítica apocalíptica de la ciudad, mi intervención no gustó mucho. O nada. Nunca lo supe. Luego el texto ha inspirado a muchos y muchas.


"Se me ha encomendado un difícil labor; nada menos que responder a una pregunta tan dramática como la siguiente: '¿Por qué hay que salvar la ciudad?'.Sin duda desde la arquitectura, desde la dinámica de sistemas, la economía ola ecología la ciudad ha sido ya condenada.
Y ahora se pregunta al sociólogo: ¿pero acaso alguna utilidad social justifica lapervivencia de la ciudad?. ¿Acaso los urbanitas merecen ser rehabilitados, odeben ser renovados?. Como en aquel encargo de Yahvé a su profeta: '¿peroacaso hay algún hombre justo?' . Yo podría contestar sencillamente con unosversos de Walt Whitman, el poeta del hombre corriente y de la Naturaleza:
"¡Las formas más importantes surgen!Las formas totales de la Democracia, el producto de siglos, Formas que proyectan siempre otras formas,Formas de las ciudades turbulentas y viriles,Formas de los amigos y de los hombres hospitalarios del mundo entero,Formas que vigorizan a la tierra y se unen indisolublemente con la tierra entera"
Este sencillo poema encierra todo lo que yo voy a exponer durante una hora.Es la mejor respuesta frente a los profetas del apocalipsis, que querrían reducir a cenizas las ciudades.
Whitman recorrió los campos y ciudades de la América que se convulsionaba, que modificaba profundamente sus estructuras económicas y sociales, encaminándose hacia la sociedad industrial; que recibía sucesivas oleadas de gentes de allende los mares, encaminándose hacia el mosaico multicultural que es hoy; que desarrollaba el sistema más democrático entonces conocido, como descubrió Tocqueville; que se encaminaba en suma a convertirse en la primera potencia mundial. Y allí donde fue el poeta encontró hombres y mujeres luchando por adaptarser a aquel mundo cambiante, esforzándose por construir un mundo nuevo. Percibió con extremada sensibilidad cómo esas ciudades, "turbulentas y viriles" (no creo haber leído nunca una descripción sociológica más rica, en tan sólo dos palabras, de la ciudad industrial), contenían no sólo ese "bello producto de siglos", la Democracia, y la capacidad de crecimiento permanente (las "formas que proyectan otras formas"), sino asimismo la hospitalidad hacia el extranjero, e incluso la capacidad de "vigorizar la tierra". Habrían de pasar casi cien años para que Jane Jacobs propusiese que en la ciudad está el origen, y aún la base actual, del desarrollo de la agricultura, y no al contrario. Y todavía hoy no termina de entenderse que la protección misma de la Naturaleza tiene su justificación -y su principal sosténen las ciudades.
Naturalmente, Walt Whitman observaba a las gentes, y no las teorías sobre la gente. Y describía la tierra de la eterna frontera, no el imperio omnipresente y esclerótico que hoy conocemos. 
Los sociólogos, sin embargo, hacemos más caso de las teorías sobre la genteque de la gente misma. Y el mundo que hoy nos interesa seguramente tienemucho de aquélla América en construcción (o en reconstrucción, pues se estaba construyendo una nación sobre las ruinas de otros pueblos), pero es esencialmente otro, extremadamente más complejo y difícil de aprehender en unos sencillos versos. Estamos precisamente en un momento tan confuso, y decambio tan acelerado, que los conceptos y teorìas que expliquen nuestra relación con el espacio están por hacer, como están por nacer los poetas de la realidad virtual.
Por eso tan sólo voy a apuntar las que considero cuestiones fundamentales entorno a ese espacio físico de la coexistencia sobre cuya recuperación nos preguntamos.
Sobre ello yo mismo me vengo interrogando desde hace tiempo; pero no tengo una respuesta que dar, sino como mucho la simiente de nuevas preguntas. Tal vez en el coloquio podamos responder entre todos a algunas de ellas."

Referencia:
Baigorri, A. (1995), "El derecho a la ciudad, revisitado. La ciudad como organización física de la coexistencia", Conferencia en el Curso sobre Rehabilitación Urbana de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid
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11.06.1995

El hombre perplejo (1995)





Recoge la investigación cualitativa realizada como continuación de nuestro informe sobre "Mujeres en Extremadura" (1994)


"Si hubiese que sintetizar en una frase las casi veinte horas de debate que se recogen en los anexos, y de las que se han recogido aquí los aspectos más esenciales, podríamos hacerlo de esta forma: el hombre, ya derrotado como grupo moralmente hegemónico, está contando los minutos que le quedan como elemento socialmente hegemónico. E intenta aprovechar, cada vez más nervioso y asustado, el tiempo que le queda, para intentar comprender la nueva situación que se le viene encima, y adaptarse a ella.Dicho en otros términos, y según reza el título de este libro, los hombres están perplejos...pero dispuestos.En primer lugar, en todos los casos son plenamente conscientes, y lo han asumido como algo positivo, de la profundidad del cambio social que han protagonizado las mujeres. En muchos casos han acompañado y ayudado a empujar el cambio, en otros muchos les ha resultado un cambio sobrevenido, inesperado incluso, pero casi siempre lo ven, al menos, con simpatía. Y, en la mayoría de los casos, proponen que en el fondo se han visto, también ellos, beneficiados por el cambio, han visto enriquecerse su propia vida cotidiana, aliviados de una carga que sentían que no les pertenecía.Queda, ciertamente, en algunos ámbitos, la sensación de que algo se ha perdido -incluso la duda de si es un cambio a mejor-, y sobre todo son conscientes, en la mayoría de los casos, de que los resíduos culturales que quedan pesan todavía mucho, y les dificultan a diario una plena adaptación...."


REFERENCIA
Baigorri, A. (1995), El hombre perplejo, Dirección General de la Mujer, Mérida
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